Anuncian más de 150 oportunidades de empleo para operarios de producción en El Coyol de Alajuela
Últimas Noticias:
Cuando se habla de decisiones de inversión, es común pensar que el principal desafío consiste en anticipar el comportamiento de los mercados o reaccionar ante factores económicos externos.
Sin embargo, explican especialistas, la economía conductual demuestra que muchas de las decisiones que afectan la construcción y preservación del patrimonio tienen su origen en la forma en que las personas procesan la información, interpretan el riesgo y responden a sus propias emociones. Estos patrones, conocidos como sesgos financieros, pueden influir en las decisiones de inversión, aunque las personas no sean conscientes de ello.
Para Mauricio Moya, líder de Inversiones de Grupo Financiero Mercado de Valores, estos sesgos pueden llevar a las personas a actuar de manera contraria a sus propios objetivos financieros. Y, aunque suelen pasar desapercibidos, su efecto puede acumularse con el tiempo y afectar significativamente los resultados de largo plazo. Identificarlos constituye un primer paso para fortalecer la toma de decisiones y construir una estrategia patrimonial más eficaz.
Moya señaló que Entre los sesgos financieros más comunes destacan:
“Los sesgos financieros forman parte del comportamiento humano y pueden afectar tanto a quienes apenas comienzan a invertir como a personas con amplia experiencia. El reto está en reconocer cuándo las emociones o los impulsos pueden alejarnos de la estrategia que definimos para alcanzar nuestros objetivos patrimoniales”, señaló Moya.
El impacto de estos comportamientos no se limita a la teoría. Según el estudio Mind the Gap 2025, elaborado por la firma de servicios financieros Morningstar, durante la última década los inversionistas obtuvieron un rendimiento anual promedio de 7%, mientras que los fondos en los que invirtieron generaron un retorno anual promedio de 8,2%. La diferencia de 1,2 puntos porcentuales se explica principalmente por el momento en que los inversionistas compraron o vendieron sus participaciones.
Moya señaló que reconocer la existencia de estos sesgos es el primer paso para minimizar su impacto en las decisiones de inversiones.
“Las inversiones van mucho más allá de buscar rentabilidad. Implica comprender cómo las emociones, las experiencias previas y los sesgos pueden influir en cada decisión financiera. Contar con una visión externa, técnica y objetiva permite contrastar las decisiones con los objetivos definidos, revisar si la estrategia sigue siendo adecuada y evitar que impulsos temporales condicionen decisiones que deben responder a metas de largo plazo”, concluyó Moya.
Nuestras Redes Sociales: