McDonald’s expande operaciones con nueva apertura de restaurante
Últimas Noticias:
La transformación digital se ha convertido en un factor clave para la competitividad de las pequeñas y medianas empresas (pymes), pero también está exponiendo nuevas vulnerabilidades que muchas organizaciones aún no están preparadas para enfrentar. La incorporación de inteligencia artificial (IA), servicios en la nube, herramientas colaborativas y nuevas plataformas digitales ha ampliado la superficie de ataque de las empresas, en un contexto donde la resiliencia cibernética comienza a consolidarse como un requisito para garantizar la continuidad de los negocios.
De acuerdo con el más reciente SMB Cyber Readiness Index 2026 de ESET, el 45% de las pymes sufrió un incidente de ciberseguridad durante el último año y un 61% teme convertirse en víctima de un ataque en los próximos 12 meses. Además, aunque el 73% ya incorpora inteligencia artificial en sus operaciones, reconoce que esta adopción también introduce nuevos riesgos para la organización.
“En muchos aspectos, las pymes no difieren de las grandes empresas. Enfrentan un panorama de amenazas que evoluciona rápidamente, con adversarios que aprovechan las tecnologías más recientes para aumentar el volumen, la escala y la velocidad de los ataques. La superficie de ataque corporativa se amplía con cada nueva herramienta digital y cada inversión tecnológica. Los empleados siguen siendo una fuente de riesgo. Y las empresas deben cumplir con un número creciente de exigencias regulatorias”, afirmó Mario Micucci, investigador de seguridad informática de ESET Latinoamérica.
La aceleración de los procesos de digitalización ha permitido que las pymes incorporen nuevas herramientas para mejorar su productividad y competitividad. Sin embargo, especialistas advierten que la transformación digital debe ir acompañada de procesos que permitan prevenir, detectar y responder oportunamente a incidentes de seguridad informática.
El informe de ESET señala que, aunque muchas organizaciones logran recuperarse tras un ataque, un 34% necesita entre dos y seis semanas para restablecer completamente sus operaciones, un periodo que puede representar pérdidas económicas importantes e incluso comprometer la continuidad del negocio. Asimismo, una cuarta parte de las empresas considera que disponer de mayores recursos financieros permitiría fortalecer con mayor rapidez su postura de ciberseguridad.
Entre las principales recomendaciones destacan fortalecer la capacitación del personal, realizar evaluaciones periódicas de riesgo, mejorar la gestión de identidades, mantener actualizados los sistemas y recurrir, cuando sea necesario, a servicios especializados para la detección y respuesta ante incidentes.
Aunque la inteligencia artificial ocupa cada vez más espacio en las discusiones sobre ciberseguridad, los especialistas sostienen que los ataques más exitosos continúan explotando fallas conocidas y evitables dentro de las organizaciones.
El informe identifica al phishing, las vulnerabilidades sin corregir, la falta de monitoreo de seguridad y el uso de contraseñas débiles como los principales puntos de entrada utilizados por los ciberdelincuentes para comprometer a las pequeñas empresas. La IA, más que crear amenazas completamente nuevas, está permitiendo a los atacantes perfeccionar campañas de ingeniería social, acelerar la explotación de vulnerabilidades y automatizar parte de sus operaciones.
“Afortunadamente las amenazas que siguen provocando la mayoría de los incidentes también cuentan con medidas de mitigación probadas que pueden ayudar a mantener segura a su empresa. La IA y los conceptos básicos”, señaló Micucci.
El especialista añadió que una gestión adecuada de vulnerabilidades, la autenticación multifactor, políticas robustas de contraseñas, monitoreo continuo y capacitación del personal continúan siendo las herramientas más efectivas para fortalecer la preparación cibernética de las organizaciones.
En Costa Rica, estos desafíos se acentúan debido a las limitaciones de recursos económicos, tecnológicos y de capacitación que enfrentan muchas pequeñas y medianas empresas durante sus primeras etapas de desarrollo.
Especialistas de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) advierten que la percepción de que únicamente las grandes corporaciones son objetivo de los ciberdelincuentes continúa siendo uno de los principales obstáculos para fortalecer la cultura de la ciberseguridad en el sector empresarial. Esta situación cobra relevancia si se considera que, según el ESET Security Report 2025, el 27% de las organizaciones latinoamericanas sufrió al menos un ciberataque durante el último año y menos de la mitad implementa medidas preventivas como programas de capacitación, clasificación de información o cifrado de datos.
“Cuando pensamos en ciberatacantes normalmente imaginamos grandes empresas, pero la realidad es que muchas veces las pequeñas y medianas empresas son objetivos más fáciles y, no porque tengan sistemas débiles, sino porque suelen operar con recursos limitados, poco personal especializado y medidas de seguridad básicas”, explicó Rolando Rojas Coto, encargado de Infraestructura Tecnológica de la Dirección de Tecnologías de Información y Comunicaciones (DTIC) de la UNED.
El académico agregó que la creciente dependencia del correo electrónico, los servicios en la nube y el trabajo remoto incrementa la exposición de las pymes frente a amenazas como el phishing, el ransomware, las fugas de información, las contraseñas reutilizadas y los ataques dirigidos a la cadena de suministro. Además, señaló que “muchas veces el mayor riesgo no es tecnológico, sino humano”, ya que los ciberdelincuentes suelen aprovechar errores cotidianos de las personas para acceder a la información empresarial.
Por su parte, Luis Emilio Rodríguez Badilla, director de UNED Impulsa, indicó que muchas pymes operan inicialmente bajo esquemas informales, mezclan finanzas personales y empresariales o administran información crítica desde dispositivos personales, condiciones que aumentan su exposición frente a la ingeniería social y otros fraudes digitales.
“Muchas de estas empresas tienen importantes necesidades de financiamiento y, cuando encuentran opciones aparentemente más sencillas que las del sistema financiero tradicional, pueden convertirse en víctimas de la ingeniería social, entregando sin darse cuenta información que permite acceder a sus cuentas bancarias”, afirmó Rodríguez.
Los especialistas coinciden en que fortalecer la ciberseguridad no necesariamente requiere inversiones millonarias, sino incorporar buenas prácticas de manera permanente, entre ellas la autenticación multifactor, la capacitación continua del personal, el mantenimiento de respaldos actualizados, la actualización periódica de sistemas y el establecimiento de protocolos para responder ante incidentes.
Nuestras Redes Sociales: