Así se posiciona Costa Rica en evaluación internacional de inglés
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La acelerada adopción de inteligencia artificial (IA), el crecimiento de los servicios en la nube y la incorporación de múltiples plataformas tecnológicas están transformando las necesidades de infraestructura de las empresas.
Estas, señalan especialistas, ahora enfrentan el doble reto de garantizar redes robustas y administrar ambientes cada vez más diversos sin afectar la continuidad de sus operaciones.
En este sentido, añaden, Costa Rica ha desarrollado un ecosistema digital respaldado por la expansión de la fibra óptica, una alta penetración del internet fijo y una apuesta por la innovación, según datos del Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt). Sin embargo, el aumento del consumo de datos, la automatización, las aplicaciones de IA y el uso creciente de servicios cloud están elevando las capacidades que requieren las redes y plataformas sobre las cuales operan empresas e instituciones.
Esta evolución coincide con un crecimiento significativo en el uso de nuevas tecnologías en el país. De acuerdo con el más reciente Informe Global de Difusión de Inteligencia Artificial del Microsoft AI Economy Institute, Costa Rica se posicionó como el país de América Latina con mayor adopción de inteligencia artificial generativa entre la población en edad laboral.
El estudio señala que el 28,5% de las personas en edad de trabajar utilizó herramientas de IA generativa durante el primer trimestre de 2026, una tendencia que incrementa las necesidades de conectividad y de infraestructura capaces de soportar aplicaciones con mayores demandas de procesamiento y acceso a datos.
“Cada vez son menos las empresas que pueden operar sin una infraestructura tecnológica robusta. Desde la atención al cliente hasta la facturación, la gestión de datos o el acceso a plataformas de IA, todas las operaciones dependen de una conectividad estable y de una red preparada para responder a una demanda creciente”, señaló Cristian Chinchilla, director de Tecnología de Telecable.
Ante este escenario, añadió, condiciones como alta disponibilidad, redundancia, baja latencia, seguridad y capacidad de crecimiento adquieren mayor relevancia para las organizaciones, debido a su impacto sobre la continuidad operativa y la posibilidad de responder ante interrupciones, incidentes o incrementos en la demanda.
Pero el desafío no se limita a contar con mayor conectividad. Paralelamente, las empresas han avanzado hacia modelos tecnológicos que combinan diferentes nubes públicas, infraestructura propia, aplicaciones y proveedores, lo que amplía las posibilidades de modernización, pero también aumenta la complejidad de la gestión.
En este sentido, la evolución hacia ambientes híbridos y multinube permite acceder a mayor En capacidad tecnológica, modernizar aplicaciones, incorporar inteligencia artificial y utilizar nuevos modelos de consumo. Sin embargo, cada plataforma puede operar bajo herramientas, políticas y procesos distintos.
Muchas organizaciones han incorporado varias nubes como resultado de proyectos independientes, necesidades específicas o relaciones con diferentes proveedores. Conforme aumenta el número de plataformas, también crecen los puntos de integración y las necesidades de administración.
“Los cinco desafíos tienen un punto en común: la operación. El problema no es tener varias nubes, sino gestionar esa diversidad sin que cada nueva plataforma se convierta en una nueva isla tecnológica”, explicó Francisco Montesinos, gerente regional comercial de GBM.
Para el especialista, uno de esos desafíos es el control de costos. La flexibilidad de los servicios cloud facilita incorporar nuevas capacidades, pero también puede dificultar determinar cuánto se consume y cuál es el origen de ese gasto, una situación a la que se suman las nuevas cargas asociadas con inteligencia artificial.
La seguridad representa otro frente, mencionó el vocero. En este sentido, diferentes proveedores pueden utilizar sus propios mecanismos de autenticación, autorización y aplicación de políticas, por lo que combinar varias nubes con ambientes instalados dentro de las propias organizaciones incrementa la dificultad de mantener criterios homogéneos de protección.
A esto se suma la visibilidad sobre la operación. Las empresas pueden utilizar herramientas distintas para supervisar infraestructura, aplicaciones, redes, seguridad y costos, pero disponer de más información no necesariamente implica contar con una visión integral de todo el entorno tecnológico.
La disponibilidad de talento especializado también forma parte del desafío. Cada plataforma demanda conocimientos particulares, además de capacidades relacionadas con seguridad, redes, bases de datos, contenedores, observabilidad, FinOps e inteligencia artificial. Esto obliga a los equipos de TI a dedicar recursos no solamente a incorporar tecnologías, sino también a aprender a administrarlas y protegerlas.
Para Telecable, la expansión tecnológica requiere fortalecer redes resilientes, automatizar procesos y realizar inversiones que permitan responder a las necesidades futuras de empresas y usuarios.
“Costa Rica cuenta con condiciones muy favorables para continuar impulsando su desarrollo digital. El siguiente paso consiste en asegurar que la infraestructura evolucione al mismo ritmo que las nuevas tecnologías y las necesidades de las organizaciones. Preparar esa base es esencial para fortalecer la competitividad y aprovechar las oportunidades que ofrece la economía digital”, afirmó Rodolfo Apéstegui, director general de Telecable.
Por su parte, desde la perspectiva de gestión de esos ambientes, GBM plantea la necesidad de establecer una base común que permita conectar y gobernar diferentes plataformas bajo un mismo modelo operativo.
La compañía propone GBM Landing Zone como una estructura que integra capacidades compartidas de red, identidad, seguridad, gobierno, FinOps, gestión y operación, con el objetivo de evitar la creación de esquemas independientes cada vez que una empresa incorpora una nueva plataforma.
A partir de esa base, las organizaciones pueden mantener diferentes alternativas tecnológicas. AWS, Azure, Google Cloud y otras nubes públicas pueden utilizarse para modernizar aplicaciones e incorporar nuevas capacidades; IBM Cloud puede complementar determinadas cargas, mientras que plataformas como IBM Power Systems pueden continuar soportando aplicaciones críticas y procesos de modernización.
“Modernizar no necesariamente significa reemplazar. También puede significar conectar, optimizar y transformar progresivamente las plataformas que ya forman parte de la operación. La clave es poder hacerlo manteniendo una gestión consistente”, señaló Montesinos.
El objetivo es que las compañías puedan decidir dónde ejecutar cada carga de trabajo de acuerdo con las necesidades del negocio, sin que la incorporación de plataformas multiplique innecesariamente la complejidad de la operación.
Esta capacidad adquiere mayor importancia conforme las empresas destinan recursos a inteligencia artificial, automatización y modernización digital, mientras sus equipos tecnológicos deben mantener funcionando los sistemas existentes.
“Los equipos de TI tienen recursos limitados. Si logramos reducir la carga de administrar ambientes fragmentados, pueden dedicar más tiempo a innovación, modernización, inteligencia artificial y crecimiento del negocio”, agregó Montesinos.
En este contexto, el avance de la economía digital plantea dos necesidades que deben evolucionar de forma paralela: una infraestructura de conectividad confiable, segura, resiliente y escalable, y modelos de gestión capaces de integrar diferentes plataformas tecnológicas bajo una operación consistente.
Los especialistas señalan que para las organizaciones, el reto ya no se limita a determinar qué tecnologías o nubes incorporar, sino a garantizar que la infraestructura y los equipos responsables de administrarlas puedan soportar su crecimiento sin comprometer la continuidad, seguridad y eficiencia de las operaciones.
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