Así impulsan las alianzas entre pymes el ingreso a mercados de gran escala

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Así impulsan las alianzas entre pymes el ingreso a mercados de gran escala

En América Latina, el 99,5% del tejido empresarial está compuesto por micro, pequeñas y medianas empresas (pymes) que, en su mayoría, no logran consolidarse en los primeros cinco años de actividad económica y apenas generan cerca del 20% del Producto Interno Bruto (PIB) regional. Ante este reto, surge una iniciativa que les permitiría competir con grandes proveedores en mercados de gran escala.

La nueva propuesta es analizada en la investigación titulada “Blindaje Simbiótico: la unificación cooperativa, una solución para alcanzar mayor inmunidad en la MIPYME y operar como un gigante competitivo”, desarrollada por la profesora Liz Acuña B., del Observatorio Nacional de Ciencias Económicas de la Universidad Hispanoamericana.

Ella plantea operar bajo esquemas de integración cooperativa que facilitarían la supervivencia empresarial, dejando de depender del esfuerzo individual para pasar a la capacidad de las empresas de actuar como un bloque articulado.

“Esta disparidad muestra que la mayoría de las mipymes están cautivas en una trampa de baja productividad al operar por debajo de la Escala Mínima Eficiente (EME). Ello significa que el costo por unidad es superior al de los competidores más grandes, generando una desventaja competitiva en precios, mientras las grandes corporaciones operan con estructuras de costos optimizadas. Esta distorsión se puede ver también refleja en la recaudación fiscal. Específicamente, entre el 70% y el 80% de los ingresos tributarios corporativos provienen de un reducido grupo de Grandes Contribuyentes, dejando a las pymes en regímenes simplificados o en la informalidad absoluta, aportando solo entre el 10% y 15% del total” señaló Acuña en su trabajo.

Dualidad de la economía en los mercados de gran escala

Según la investigadora, es necesario tener en cuenta que existe una dualidad estructural en los mercados de la región.

Afirma que, por un lado, un reducido grupo conformado por grandes empresas concentra la innovación, el crédito y la productividad. En contraste, millones de pymes operan con niveles bajos de eficiencia, lo que genera costos más altos y menor competitividad frente a grandes corporaciones.

Otros factores desfavorecedores son la exclusión del sistema bancario por ser consideradas de alto riesgo. Además, la informalidad estructural, junto con el poco acceso a crédito, impide que los activos de la empresa se conviertan en capital real, mientras que en su mayoría enfrentan un rezago tecnológico.

“A diferencia de las grandes corporaciones, las mipymes son parte de un mercado donde existe una gran cantidad de unidades productivas extremadamente pequeñas, dispersas y con muy poca cuota de mercado individual; que además generan pocos ingresos, carencia que se convierte en restricciones para alcanzar el punto óptimo de automatización. Esta limitación de capital a su vez impide el acceso al financiamiento convirtiendo su economía en un ciclo de supervivencia, debilidad y carencia sin fin, pues se agrega también el hecho que al no poder invertir en tecnología avanzada tampoco pueden reducir los costos marginales” indicó Acuña.

Bajo este escenario, la investigadora propone la figura del cooperativismo como una arquitectura empresarial avanzada y robusta. Esto se debe a múltiples factores: cuando las empresas, sin importar su tamaño o representación en el mercado, fortalecen su oferta, agregan demanda, comparten infraestructura y reducen costos al adquirir insumos o tecnología en conjunto, logran disminuir los costos marginales.

Transferencia tecnológica

En cuanto a la transferencia tecnológica, permite el acceso a maquinaria o software que ninguna empresa podría costear sola por sus altos costos o por la falta de personal especializado.

Asimismo, añade la especialista, ante la volatilidad del mercado por factores internos o externos, el bloque cooperativo actúa como un mecanismo de protección.

Agrega que este efecto no solo es conceptual. La investigación introduce el Índice de Blindaje Simbiótico (IBS), que permite medir cuándo una mipyme deja de operar como una unidad aislada y alcanza capacidades equivalentes a una gran empresa, al integrar economías de escala, capital social y absorción tecnológica.

Según la investigación, las pymes en esquemas cooperativos logran hasta un 78% de tasa de supervivencia, frente a un 25% en modelos aislados. Además, registran una reducción de hasta un 50% en el costo del crédito e incrementos de hasta un 80% en sus márgenes de utilidad.

Durante periodos de crisis, además, las cooperativas también han mostrado mayor estabilidad en el empleo y en la operación, concluyó la especialista.

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