Así cambiaron los riesgos que enfrentan las empresas

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Así cambiaron los riesgos que enfrentan las empresas

Hace tres décadas, la principal preocupación de las empresas consistía principalmente en proteger sus instalaciones, maquinaria o inventarios frente a incendios, robos o daños materiales. En la actualidad, sin dejar de lado esos riesgos tradicionales, el panorama ha cambiado, señalan especialistas.

Específicamente, han aparecido nuevos riesgos para las empresas como los ciberataques. Además de la protección de datos, la interrupción de operaciones, el cambio climático y la inteligencia artificial (IA) figuran entre las principales amenazas para la continuidad de los negocios.

Esta transformación responde a un entorno donde los riesgos digitales adquieren cada vez mayor relevancia. De acuerdo con el Report on the Cybersecurity Insurance Market 2025 de la National Association of Insurance Commissioners (NAIC), la frecuencia de reclamos por incidentes cibernéticos aumentó cerca de un 40% durante el 2024, lo que refleja la creciente exposición de las organizaciones a este tipo de amenazas.

De riesgos enfocados en bienes a proteger la continuidad del negocio

De acuerdo con Rainer Álvarez, gerente general de Comercial de Seguros, durante la década de los 90, pocas empresas dependían de Internet; el comercio electrónico era prácticamente inexistente y la información se almacenaba principalmente en documentos físicos o servidores locales. En ese contexto, coberturas como los seguros de ciberseguridad, privacidad de datos o seguros para directores y administradores eran prácticamente inexistentes o estaban dirigidos a mercados muy especializados.

El ejecutivo señaló que hoy la realidad es distinta. Los ataques de ransomware (software malicioso), el fraude electrónico, las filtraciones de información, las investigaciones regulatorias y los costos asociados a la recuperación de sistemas han impulsado el desarrollo de nuevas coberturas especializadas. Asimismo, riesgos como la interrupción del negocio, el cambio climático y la protección de datos han pasado a formar parte de la agenda estratégica de las organizaciones.

Esta tendencia también se observa a nivel internacional. Según el informe de la NAIC, el ransomware continúa siendo una de las amenazas más perjudiciales y estuvo presente en el 44% de las brechas de seguridad analizadas, mientras que el fraude mediante correo electrónico empresarial (Business Email Compromise) figura entre los ataques con mayor impacto económico para las organizaciones.

Un riesgo que muchas empresas aún subestiman

El vocero añadió que, aunque las empresas han fortalecido su cultura de prevención, muchas pequeñas y medianas organizaciones todavía concentran su estrategia de protección en activos físicos. Con ello, añade, relegan riesgos intangibles como la ciberseguridad, la continuidad del negocio o la protección de datos.

“El mayor desafío ya no se encuentra solo en adquirir una póliza, sino en incorporar la gestión del riesgo como parte de la estrategia del negocio. La prevención, la capacitación y la preparación para responder ante incidentes son hoy tan importantes como la cobertura misma”, manifestó Luis Eduardo Muñoz, presidente de Comercial de Seguros.

Por su parte, Eusebio Lee, Head WTW Panama y Centroamérica, afirmó que “las organizaciones están operando en un entorno donde la incertidumbre dejó de ser una excepción para convertirse en una condición permanente. En este contexto, la ventaja competitiva no radica únicamente en transferir riesgos, sino en desarrollar capacidades para anticiparlos, comprender cómo se interrelacionan y tomar decisiones con mayor información y resiliencia”.

Muñoz agregó que la evidencia internacional apunta hacia la misma dirección. El informe de la NAIC señala que el 60% de las brechas de seguridad involucran el factor humano, ya sea por errores, ingeniería social o uso inadecuado de privilegios, mientras que la inteligencia artificial está incrementando la sofisticación de ataques como el phishing y los fraudes mediante deepfakes.

Riesgos adicionales

Para los especialistas, a estos desafíos se suman otros riesgos cada vez más relevantes para las empresas costarricenses tales como las interrupciones en la cadena de suministro derivadas de eventos climáticos, conflictos geopolíticos o problemas logísticos internacionales, capaces de afectar significativamente la continuidad de las operaciones, por lo que la gestión de riesgos es una necesidad apremiante.

“Las empresas que liderarán la próxima década no serán necesariamente las que enfrenten menos riesgos, sino aquellas que desarrollen la capacidad de anticiparlos y responder con mayor rapidez y resiliencia”, concluyó Pamela Thomson-Hall, CEO International de WTW.

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