Estos son varios hábitos financieros que todo joven debería aprender

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Estos son varios hábitos financieros que todo joven debería aprender

Enseñar desde edades tempranas cómo administrar el dinero, ahorrar y planificar metas son varios hábitos financieros que los jóvenes debería aprender antes de su vida laboral. Así lo señalan diversos especialistas.

Para ellos, estos hábitos financieros se han convertido en herramientas fundamentales para que las nuevas generaciones enfrenten un entorno económico cada vez más dinámico. Además de que tomen decisiones financieras responsables.

En Costa Rica, especialistas coinciden en que desarrollar hábitos financieros desde edades tempranas favorece una mejor administración de los recursos. Además de que fomenta la cultura del ahorro y reduce la posibilidad de caer en prácticas de endeudamiento poco saludables durante la vida adulta.

“La educación financiera no consiste únicamente en aprender a ahorrar. También implica comprender el valor del dinero, planificar metas, diferenciar entre necesidades y deseos, utilizar responsablemente los productos financieros y desarrollar habilidades que permitan construir un futuro económico más estable”, señala Sujeyny Gamboa, jefatura de Relaciones Corporativas de Coopecaja.

Hábitos financieros para los jóvenes

De acuerdo con Gamboa los principales hábitos financieros que se pueden enseñar son:

  1. Dar una mesada fija y dejar que la administren. Entregar un monto periódico (semanal/quincenal) dándoles acompañamiento. El aprendizaje real ocurre cuando el menor experimenta consecuencias de una mala decisión en un entorno es seguro.
  2. Usar el error real como lección, no el sermón. Si el menor gasta mal su dinero y luego no le alcanza, dejar que sienta esa falta (dentro de límites seguros) en vez de darle un adelanto o completar la diferencia. Es la forma más efectiva de instalar el hábito de pensar antes de gastar.
  3. Dividir la mesada en tres sobres o cuentas visibles. Gastar, ahorrar, compartir: es importante ayudarles a repartirlo físicamente (o en una app). Que el menor vea el dinero separarse en partes es mucho más efectivo que explicarle el concepto de presupuesto en abstracto.
  4. Igualar el ahorro para metas específicas. Si el menor ahorra para algo que quiere (un juego, una bicicleta), el adulto aporta un monto proporcional una vez que lo alcanza, se refuerza el hábito de ahorro con una motivación inmediata y tangible, apropiada para su edad.
  5. Llevarlos abrir su primera cuenta ahorro y/o tarjeta débito. Dejando que el menor sea quien pregunte y gestione. Convertir la banca en una experiencia propia, no en algo que “los papás manejan”, construye sentido de propiedad sobre el dinero. 

Antes de adquirir sus primeras deudas

Adicionalmente, Daniela Gutiérrez, economista de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC), señaló que cuando una persona joven empieza a utilizar productos de crédito, es importante que entienda que la línea que le ofrece una entidad financiera no representa un ingreso adicional ni dinero propio.

Por ello, dijo, el manejo responsable de los primeros productos de crédito puede tener efectos que van más allá de una compra o un préstamo específico.

“Cuando una persona ingresa al mundo laboral, las entidades financieras todavía no cuentan con antecedentes sobre su comportamiento de pago, por lo que sus primeras interacciones con el crédito contribuyen a construir su perfil de riesgo.

Recomendaciones y hábitos financieros para iniciar una vida crediticia

La primera recomendación, según Gutiérrez, es que antes de adquirir un producto de crédito, ya sea una tarjeta de crédito o un préstamo, debe valorarse la capacidad real de asumir una obligación financiera. No basta con observar los ingresos, sino que también deben considerarse los gastos fijos y la necesidad de mantener capacidad para enfrentar imprevistos.

Otra sugerencia para quienes comienzan a utilizar productos crediticios es acostumbrarse a realizar el pago de contado antes de la fecha límite, de manera que no se generen intereses sobre los consumos realizados. Esta práctica permite utilizar temporalmente el dinero del banco sin generar esos intereses dentro del periodo establecido por la tarjeta.

Para la economista de la ABC, es importante no interpretar el límite de crédito como dinero disponible para gastar. La recomendación es mantener un nivel de utilización bajo respecto del límite otorgado, ya que utilizarlo al máximo puede aumentar el riesgo de sobreendeudamiento.

Otro hábito útil consiste en automatizar los pagos fijos o activar alertas para recordar las fechas límite de pago. Registrar estos días permite evitar olvidos que pueden generar cargos por pagos tardíos, intereses moratorios y afectaciones en el historial crediticio.

La ABC también recomienda revisar el historial crediticio al menos una vez al año, con el objetivo de comprobar que la información se encuentre actualizada y detectar oportunamente cualquier error. Esto se puede hacer por medio de la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF).

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