Uso de datos permite a empresas tomar mejores decisiones, señalan especialistas
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La digitalización de la economía en Costa Rica avanza a un ritmo sostenido, impulsada por la adopción de tecnologías de pago electrónico, la innovación en sectores estratégicos y la articulación entre actores públicos y privados.
De acuerdo con especialistas, lo que hace apenas una década parecía una tendencia emergente, hoy se consolida como un eje central del desarrollo económico del país. Ello con impactos directos en la inclusión financiera, la competitividad y la experiencia del consumidor.
“Ya la economía digital no es una ilusión, es algo que tenemos”, afirma Kattia Montero, Country Manager de Costa Rica y Nicaragua de Mastercard, al describir, en un encuentro con la prensa, un ecosistema que ha evolucionado con rapidez en el país, especialmente en los últimos años.
Montero explicó que la digitalización de la economía se entiende como la transición desde el uso predominante del efectivo hacia medios electrónicos para realizar transacciones, apoyada en infraestructura tecnológica, conectividad y plataformas seguras. Este proceso no solo transforma la forma de pagar, sino también la manera en que empresas y consumidores interactúan, gestionan sus finanzas y generan valor.
En Costa Rica, los avances son evidentes, según datos compartidos por Mastercard durante el encuentro. Específicamente, seis de cada diez transacciones ya se realizan de forma electrónica, mientras que el 37% de los usuarios utiliza billeteras digitales como parte de su vida cotidiana. Este cambio refleja una adopción acelerada de nuevas tecnologías, respaldada por altos niveles de bancarización y una cultura cada vez más orientada a la innovación.
Según Montero, el atractivo de los pagos digitales radica en sus beneficios concretos. Específicamente, una mayor seguridad, rapidez en las transacciones y trazabilidad. Esto permite a los usuarios tener un mejor control de sus finanzas personales. Además, el 75% de los costarricenses manifiesta su interés en reducir el uso de efectivo, mientras que el 91% demanda una mayor aceptación de medios de pago electrónicos en los comercios.
Para Montero, el desarrollo de la digitalización de la economía no es un proceso automático. Requiere una combinación de políticas públicas, inversión en infraestructura tecnológica y la participación activa del sector privado.
En el caso costarricense, instituciones como el Banco Central han desempeñado un rol clave en la promoción de pagos electrónicos. Mientras que empresas tecnológicas han facilitado la implementación de soluciones innovadoras.
“Esto no lo puede hacer una sola entidad. No lo puede hacer Mastercard solo, ni el gobierno solo. La receta del éxito es la colaboración”, subraya Montero. En este sentido, la ejecutiva enfatizó, además, la importancia de las alianzas público-privadas para acelerar la transformación.
Montero señaló que otro elemento fundamental es la inclusión. En este sentido, dijo, la digitalización de la economía solo será sostenible si logra integrar a todos los segmentos de la población, incluyendo aquellos que actualmente no están bancarizados.
En este contexto, Mastercard ha desarrollado estrategias para impulsar la digitalización de la economía. Para ello, explicó su Country Manager, la empresa ha centrado sus esfuerzos en tres áreas estratégicas. Estas son pymes, transporte público y turismo, sectores donde aún existe un alto uso de efectivo y, por ende, un amplio margen de crecimiento.
El primer eje es el apoyo a pequeñas y medianas empresas. A través de la plataforma “Tico Treasures”, desarrollada en conjunto con el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), Correos de Costa Rica y el INS, la compañía ha facilitado la digitalización de artesanas locales.
Esta iniciativa permite a más de 200 emprendedoras promocionar y vender sus productos en línea, conectándolas con turistas y consumidores internacionales, mientras se garantiza la logística de entrega.
“Ha sido muy transformador y aspiracional para muchas otras pequeñas empresas”, señala Montero, quien destaca el potencial de este tipo de plataformas para escalar el alcance de las pymes.
El segundo sector es el transporte público, tradicionalmente uno de los más dependientes del efectivo. En alianza con entidades como el Banco Central y Canatrans, se ha avanzado en la implementación de pagos electrónicos en buses y trenes.
Actualmente, más de 2.000 buses en el Gran Área Metropolitana aceptan pagos digitales, mientras que el sistema ferroviario ya opera bajo este modelo. Esto ha permitido realizar más de 68 millones de transacciones electrónicas y desplazar cerca de ₡28.900 millones que antes circulaban en efectivo.
Además, se lanzó el Monedero SIM TPP, una tarjeta prepago dirigida a personas no bancarizadas, que les permite acceder al sistema de transporte sin necesidad de una cuenta bancaria.
“La economía digital va a ser exitosa en la medida que sea inclusiva”, enfatiza la ejecutiva.
El tercer eje es el turismo, un sector clave para la economía costarricense. Aunque más del 85% de las compras de turistas ya se realiza mediante medios digitales, aún persisten brechas en pequeños comercios que no cuentan con infraestructura de pago electrónico.
Para atender esta necesidad, Mastercard trabaja en el desarrollo de soluciones que permitan a pymes del sector turístico vender en línea de forma segura, fortaleciendo la experiencia del visitante y potenciando el consumo.
Costa Rica se posiciona como uno de los países más avanzados en la región en términos de digitalización de la economía. Su alto nivel de bancarización y la confianza en el sistema financiero han facilitado la adopción de nuevas tecnologías.
“Costa Rica ya es una economía digital per se. Para los costarricenses es natural utilizar medios de pago digitales”, afirma Montero.
Este liderazgo también responde a la capacidad del país para articular esfuerzos entre el sector público y privado, así como a la disposición de los consumidores para adoptar innovaciones.
Sin embargo, el proceso aún enfrenta desafíos importantes.
El principal obstáculo para la ejecutiva de Mastercard es la baja aceptación de pagos digitales en pequeñas y microempresas. A pesar de la demanda creciente por parte de los consumidores, solo el 27% de estos negocios acepta medios electrónicos.
Esta brecha limita el potencial de la digitalización de la economía, ya que impide que amplios sectores productivos se integren plenamente al ecosistema digital.
“Ahí está el verdadero potencial económico del país”, señala Montero. A su vez, destacó la necesidad de desarrollar soluciones más accesibles y adaptadas a los requerimientos de estos comercios.
Otro reto es la inclusión financiera. Aunque el país presenta altos niveles de bancarización, aún existen segmentos de la población que operan fuera del sistema financiero formal. Para la especialista, la solución pasa por el desarrollo de herramientas como tarjetas prepago y plataformas digitales simplificadas, que faciliten la incorporación de estos usuarios.
Asimismo, persisten desafíos en sectores como el transporte en zonas rurales y ciertos nichos del turismo, donde el uso de efectivo sigue siendo predominante. A esto se suma la necesidad de fortalecer la ciberseguridad y la confianza en las plataformas digitales, aspectos clave para garantizar la sostenibilidad del sistema.
“Tenemos un compromiso de seguir aumentando la cantidad de transacciones digitales, reducir la exposición a fraudes y ofrecer experiencias de valor para los costarricenses”, concluyó Montero.
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