Exportaciones de bienes crecen 8% en primer trimestre de 2026
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En el marco del Mes de la Mujer, diversos estudios coinciden en que las mujeres son el principal motor del consumo en Costa Rica y Centroamérica. Esto, al tiempo, que su bienestar, particularmente en temas como la salud menstrual, se posiciona como un factor estratégico para la productividad y el desarrollo económico.
De acuerdo con datos de la consultora Kantar, división Worldpanel, 8 de cada 10 mujeres centroamericanas toman decisiones de compra en sus hogares, una tendencia que se mantiene en Costa Rica. Este liderazgo se extiende desde productos básicos hasta categorías de mayor valor, consolidando el peso de las mujeres en la dinámica de consumo.
Este comportamiento también se traduce en el posicionamiento de marcas en el mercado. En el segmento de cuidado personal e higiene, productos como Huggies, Kotex y Plenitud, de Kimberly-Clark, ocupan los primeros lugares de preferencia.
“El consumidor es el centro de nuestras decisiones y Kimberly-Clark está comprometida en buscar soluciones innovadoras para cada una de sus necesidades. Entendemos que la mujer juega un papel fundamental en la compra de productos y el consumo del hogar, por lo tanto siempre nos mantenemos a la vanguardia y lanzamos productos que se adaptan a los diferentes bolsillos y tendencias del mercado”, afirmó Anthony Arguedas, gerente país de Kimberly-Clark Costa Rica.
El rol de las mujeres en la economía también se refleja en la estructura de los hogares. Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), más del 43% de los hogares costarricenses tienen jefatura femenina.
A nivel internacional, Deloitte estima que las mujeres influyen en el 89% de las decisiones de compra cotidianas. Asimismo, Americas Market Intelligence señala que participan en el 94% de las decisiones de compra de muebles, 92% en vacaciones, 91% en gastos de vivienda y 60% en automóviles.
Este liderazgo no solo impulsa el consumo, sino también iniciativas de impacto social. Kimberly-Clark, a través de su marca Kotex, desarrolla el programa “Ella Puede”, enfocado en educar y empoderar a mujeres y niñas, así como en derribar tabúes en torno a la menstruación.
“En un mercado donde la higiene personal está estrechamente ligada al bienestar y la dignidad, reconocer el rol decisivo de la mujer implica también asumir un compromiso con la educación, la accesibilidad y el desarrollo social. Somos conscientes de los entornos en los cuales se desenvuelven nuestras marcas y también de las comunidades en donde operamos, de esta manera, respondemos a nuestro propósito de brindar ‘Un Mejor Cuidado Para Un Mundo Mejor’”, agregó Arguedas.
Sin embargo, pese al protagonismo de las mujeres en el consumo y la economía del hogar, persisten desafíos estructurales vinculados a su bienestar. Uno de los más relevantes es la salud menstrual y su impacto en el desempeño laboral.
El estudio “Salud y Gestión Menstrual en Costa Rica”, realizado por Essity con una muestra de 631 personas mayores de 12 años, revela que el 48% de las personas encuestadas ha visto afectado su rendimiento laboral por síntomas menstruales como dolor, fatiga o malestar general.
Además, el 44% indica que su productividad se ha visto limitada por no contar con productos menstruales adecuados durante su jornada, mientras que el 61% de las personas trabajadoras afirma que no recibe estos insumos en su lugar de trabajo.
“Garantizar acceso a productos básicos no es un beneficio adicional, sino una condición mínima para asegurar entornos laborales saludables, prevenir riesgos asociados a prácticas inadecuadas y sostener el desempeño económico de los equipos de trabajo”, señaló Anabel Rodríguez, directora comercial de Essity.
El impacto también se extiende al ámbito educativo. El 39% de las personas encuestadas reporta dificultades de asistencia o rendimiento por falta de productos menstruales y un 35% por síntomas físicos. Entre adolescentes, el 20% ya presenta afectaciones académicas por esta causa.
Estas brechas afectan de manera más intensa a poblaciones vulnerables, como mujeres indígenas, personas LGBTIQ+ y personas con discapacidad, ampliando desigualdades y limitando oportunidades.
“Integrar la gestión menstrual dentro de las estrategias de salud preventiva en empresas e instituciones educativas no solo mejora el bienestar individual, sino que fortalece el desempeño económico, reduce brechas y promueve entornos más equitativos y productivos. La evidencia es clara: priorizar la salud menstrual es una inversión en bienestar, productividad y sostenibilidad organizacional”, concluyó Rodríguez.
A estos desafíos se suma un componente cultural. Un estudio de Kotex, en conjunto con la consultora OH! Panel, revela que el 96% de las mujeres se siente incómoda al realizar actividades al aire libre durante su periodo menstrual, y el 79% al ingresar a piscinas.
Además, el 97% de las mujeres consultadas expresó interés en acceder a más información para gestionar su menstruación con mayor seguridad, lo que evidencia la necesidad de fortalecer la educación y eliminar tabúes.
“Desde Kotex queremos contribuir con recomendaciones prácticas y educación para que la menstruación no sea un impedimento y que las adolescentes y mujeres puedan vivir esta etapa con mayor tranquilidad, confianza y libertad, sin perderse momentos importantes con sus familias, amigos y personas cercanas”, indicó Arguedas.
En este contexto, expertos coinciden en que mejorar las condiciones para las mujeres, desde su rol en el consumo hasta su bienestar integral, no solo responde a una agenda social, sino a una estrategia clave para la productividad, la competitividad y el desarrollo sostenible del país.
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