Estas medidas pueden ayudar a reducir la fatiga visual durante el trabajo

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Estas medidas pueden ayudar a reducir la fatiga visual durante el trabajo

Trabajar durante varias horas frente a una computadora se ha convertido en parte habitual de la jornada de millones de personas. Al tiempo dedicado a reuniones virtuales, correos electrónicos, documentos y hojas de cálculo se suma posteriormente el uso de teléfonos celulares, tabletas y otras pantallas durante los momentos de descanso. No obstante, señalan especialistas, esta exposición prolongada puede traducirse en molestias o fatiga visual.

Entre ellas se encuentran resequedad ocular, visión borrosa, dolores de cabeza y dificultades para enfocar, síntomas asociados con la denominada fatiga visual digital.

De acuerdo con información compartida por Acer a partir de la American Optometric Association, entre el 50% y el 90% de las personas que utilizan pantallas durante periodos prolongados experimentan algún síntoma relacionado con esta condición.

Frente a este escenario, el cuidado de la visión durante la jornada laboral no depende de una única medida. Los hábitos frente a la computadora, la configuración y características del monitor, las evaluaciones visuales periódicas y las necesidades particulares de cada persona forman parte de una misma estrategia preventiva.

Primeros pasos para disminuir la fatiga visual

De acuerdo con Acer, una primera línea de prevención comienza con la manera en que las personas utilizan diariamente su computadora.

Uno de los errores más frecuentes es trabajar con una pantalla cuyo brillo es considerablemente mayor al de la habitación. Ese contraste obliga a los ojos a adaptarse constantemente a diferentes intensidades de luz. Por ello, se recomienda que el brillo del monitor se mantenga acorde con la iluminación del espacio y se modifique conforme cambian las condiciones durante el día.

La ubicación también tiene un papel importante. El monitor debería mantenerse aproximadamente a la distancia de un brazo, con su borde superior ligeramente por debajo del nivel de los ojos y evitando reflejos producidos por ventanas o iluminación artificial.

Para los especialistas, estas condiciones no solamente buscan reducir el esfuerzo visual. También disminuir tensiones en cuello y hombros.

A ello deben sumarse las pausas. Una de las recomendaciones es la regla 20-20-20. Es decir, después de cada 20 minutos frente a la pantalla, dirigir la mirada durante al menos 20 segundos hacia un objeto ubicado aproximadamente a 20 pies (unos seis metros) de distancia. También se recomienda parpadear frecuentemente y realizar pausas breves a lo largo de la jornada.

Desde Acer señalan que el bienestar visual debe entenderse también como parte de las condiciones necesarias para trabajar durante periodos prolongados. “La productividad no depende únicamente de la potencia del computador. También está relacionada con la comodidad durante largas jornadas de trabajo”, señala la marca

El monitor también puede influir

La empresa también explicó que los hábitos son fundamentales para disminuir la fatiga visual. En este sentido, la segunda línea de cuidado se relaciona con el equipo que se utiliza durante varias horas al día.

Los especialistas explican que no todos los monitores generan la misma experiencia visual y elegir uno únicamente por su tamaño, resolución o precio puede dejar fuera variables relacionadas con la comodidad durante largas jornadas.

Entre las características señaladas se deben buscar tecnologías que reduzcan las fluctuaciones de la retroiluminación; acabados mate o antirreflejo para espacios con fuentes de luz externas; modos de reducción de luz azul; adecuada nitidez para los textos; brillo ajustable y bases que permitan modificar la altura e inclinación del equipo.

La tasa de refresco también puede incidir en la experiencia. Aunque suele asociarse principalmente con videojuegos, monitores de 75 Hz, 120 Hz o superiores permiten desplazamientos más fluidos al revisar documentos, páginas web y aplicaciones, lo que puede hacer más cómoda la visualización durante periodos prolongados.

El tamaño tampoco debería analizarse de manera aislada. Un monitor más grande exige disponer de suficiente distancia para observarlo cómodamente. Sentarse demasiado cerca de una pantalla amplia obliga a realizar mayores movimientos de ojos y cuello, favoreciendo la aparición de cansancio.

“Elegir un monitor ya no consiste únicamente en buscar mayor resolución o un tamaño más grande. La verdadera diferencia está en cómo la tecnología ayuda a reducir la fatiga visual y permite trabajar o disfrutar del contenido con mayor comodidad durante todo el día”, indica Acer.

Las molestias o fatiga visual no deberían normalizarse

El tercer componente del cuidado para reducir las molestias o fatiga visual ocurre fuera de la pantalla.

En este sentido, Augusto Díaz Escobar, jefe de Relaciones Profesional de Ópticas Visión, señaló que muchas personas postergan sus controles visuales o comienzan a considerar normales síntomas como la fatiga visual, visión borrosa o dificultades para enfocar. Esto pese a que una evaluación puede ayudar a identificar cambios y necesidades específicas.

Señala que la cantidad de horas frente a dispositivos es precisamente uno de los elementos que deberían valorarse durante una evaluación. Las necesidades visuales de una persona que trabaja diariamente frente a una computadora pueden ser diferentes a las de alguien que pasa gran parte de su jornada al aire libre o realiza actividades que exigen cambiar constantemente las distancias de enfoque.

Por esta razón, las evaluaciones deben considerar factores como estilo de vida, exposición a pantallas, actividad laboral y necesidades particulares de cada persona.

Según la óptica, actualmente existen alternativas como tratamientos antirreflejo, filtros para luz azul y tecnologías diseñadas para personas con uso intensivo de dispositivos digitales. Sin embargo, la selección de una solución debe responder a las necesidades particulares identificadas durante la evaluación y no únicamente al número de horas que se permanece frente a una pantalla.

Cuidados después de los 40 años

Otro de los aspectos que explican los especialistas es que el uso prolongado de pantallas también puede coincidir con cambios naturales de la visión que aparecen con la edad.

Uno de ellos es la presbicia. Esta, dicen, suele manifestarse alrededor de los 40 años y provoca mayor dificultad para enfocar objetos cercanos. Algunas señales pueden ser la necesidad de alejar un documento para leerlo, aumentar el tamaño de las letras o alternar entre distintos anteojos dependiendo de la actividad.

“La presbicia no es una enfermedad ni algo excepcional. Es parte del proceso natural de la visión. Lo importante es encontrar una solución que se adapte al ritmo de vida actual”, explicó Díaz.

Para quienes necesitan enfocar a diferentes distancias durante su jornada existen, entre otras alternativas, los cristales progresivos, que integran distintas graduaciones dentro de un mismo lente. Esto permite alternar entre visión lejana, distancias intermedias, como la computadora, y actividades cercanas, entre ellas leer documentos o utilizar el celular.

Sin embargo, no existe una configuración idéntica para todas las personas. La graduación, el diseño y el ajuste deben establecerse considerando actividades, hábitos y expectativas visuales, por lo que una evaluación completa es necesaria antes de definir la solución más adecuada.

“Un buen progresivo no solo corrige la visión. También mejora la calidad de vida. Permite que la persona vuelva a hacer todo con naturalidad, sin pensar en sus anteojos”, concluyó Díaz.

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