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Una mujer siempre recordará la llegada de su primera menstruación. Un momento marcado por el miedo, la confusión, el silencio e incluso vergüenza, aunque se tratara de un proceso natural que forma parte del desarrollo del cuerpo femenino. Hoy, estas conductas aún se mantienen por la falta de información y los estigmas que rodean el ciclo menstrual, afectando la salud, autoestima, bienestar y seguridad de las niñas y preadolescentes.
Con el objetivo de transformar esta realidad, el Centro de Comunicación Voces Nuestras impulsa el programa de prevención con Niñas Sabias, una iniciativa que fomenta un espacio seguro para la educación y la salud menstrual como herramientas para fortalecer su autoestima, confianza y protección frente a las diferentes formas de violencia.
La propuesta educativa contempla temas como el ciclo menstrual, la anatomía y biología femenina, y se imparte mediante procesos formativos a menores entre los 9 y 12 años. Además, cuenta con una red certificada de 15 educadoras menstruales comunitarias que las acompañan desde una perspectiva de respeto y dignidad.
Niñas Sabias forma parte de un proyecto regional cuyos inicios fueron en México. Desde su implementación en Costa Rica, ha capacitado a más de 375 niñas de diferentes comunidades del país, empoderándolas a vivir su menarca (primera menstruación) como una experiencia natural y libre de tabúes. Este proyecto se enmarca en una estrategia integral de prevención de la violencia sexual contra las infancias y adolescencias que promociona Voces Nuestras en distintos territorios.
Una vez finalizado, las niñas reciben un kit de manejo de toallas reutilizables y un cuaderno con el resumen de los talleres. Estimaciones del Programa para el Medio Ambiente de la ONU, menciona que en promedio las mujeres que usan toallas sanitarias desechables generan 60kgs de residuos de este artículo durante su vida.
“No es solo un taller para aprender sobre tu ciclo menstrual, es un proceso de amor propio y autocuidado, donde las chicas conocen cómo funciona su cuerpo y se convierten en sus propias guardianas. En Niñas Sabias todas aprendemos la belleza de ser mujer”, indica Xiomara Maroto, educadora menstrual de la zona indígena Boruca.
La necesidad de abrir estos espacios se ha vuelto necesario en el país, a partir de la Ley N° 10424, conocida como “Menstruación y Justicia“, que reconoce este proceso como un derecho humano y establece la responsabilidad del Estado de garantizar acceso a la educación, salud e higiene menstrual. Sin embargo, aún existen importantes desafíos para que estos derechos se materialicen, especialmente en contextos rurales y de mayor vulnerabilidad social.
Dahianna Mora, presidenta de Voces Nuestras, menciona que cuando las niñas disponen de información adecuada, son capaces de desarrollar mayor autonomía, consentimiento y entienden que nadie puede tocarlas sin su permiso, lo que fortalece su capacidad para identificar y denunciar posibles abusos.
“La educación menstrual es una herramienta de prevención y empoderamiento, porque cuando una niña entiende lo que ocurre en su cuerpo, puede tomar decisiones informadas, reconocer situaciones de riesgo y ejercer los derechos sobre sí misma con mayor seguridad para protegerlo. Nuestra misión no es solo hablar de la menstruación como un tema de salud, es generar conversación sobre derechos humanos, igualdad de oportunidades y prevención de la violencia”, explica Mora.
Niñas Sabias tiene una escalabilidad nacional, es decir, puede impartirse en cualquier parte del territorio nacional, a nivel público o privado. Su estructura está planteada para que las niñas sean parte de un proceso formativo e informativo que las empodere de su menstruación.
El Centro de Comunicación Voces Nuestras promueve el programa dentro de su estrategia “Prevención de la violencia sexual contra las infancias y adolescencias”, sumándose a los esfuerzos nacionales para visibilizar, prevenir y atender la violencia sexual en personas menores de edad.
De acuerdo con el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), en 2025 recibieron más de 96 mil por situaciones violatorias contra esta población, de las cuales un 5% estuvo relacionado con violencia sexual. Costa Rica se ubica entre los principales países con más violencia sexual infantil, según una investigación de la revista médica The Lancet.
“Debemos actuar con firmeza y determinación ante este tipo de agresiones sexuales. La realidad requiere de un abordaje integral, que una a las instituciones de gobierno y sociedad civil, para la generación de políticas que garanticen el bienestar, dignidad y la seguridad en la niñez y adolescencia. Dada la complejidad emocional y psicológica de los menores muchos no denuncian de inmediato, por lo que debemos crear espacios seguros e informados para que ellos puedan acudir. Desde Voces Nuestras hacemos el llamado para asumir este compromiso”, finalizó Mora.
Actualmente, la ONG lidera la iniciativa “Cantones Libres de Violencia Sexual contra Niñas, Niños y Adolescentes”, siendo Goicoechea y Moravia los primeros en firmarla. Finalmente, para el mes de agosto se estarán llevando a cabo diversas actividades para conmemorar el Día de la Solidaridad con las Personas Sobrevivientes de Violencia Sexual, las cuales se comunicarán próximamente.
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