De guías turísticos a emprendedores del cacao, así nació Costa Rica Best Chocolate Tour
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Hace 11 años, dos guías de turismo comenzaron a conversar sobre la posibilidad de crear un proyecto propio en Sarapiquí. No tenían grandes recursos económicos ni una extensa propiedad donde desarrollar la idea, pero sí compartían un objetivo. Era el de construir una iniciativa que permitiera generar actividad turística sin perder de vista la conservación.
De esas conversaciones entre Geiner Huertas y quien era su cuñado y jefe en la Estación Biológica La Selva, Rodolfo Alvarado, conocido como Fofo, surgió lo que con el tiempo se convertiría en Costa Rica Best Chocolate Tour. Se trata de un emprendimiento que terminó encontrando en el cacao una herramienta para combinar turismo, educación, naturaleza y actividad económica.
“Ya hablando acerca de la posibilidad de emprender un proyecto juntos que involucrara conservación, tuvimos la oportunidad de encontrar este pedacito de tierra. En realidad, queríamos un lugar más grande, pero no había fondos para iniciar”, recuerda Geiner Huertas, cofundador de Costa Rica Best Chocolate Tour.
Geiner menciona que la primera oportunidad llegó gracias al padre de Fofo, propietario de la finca donde comenzaron a trabajar. Huertas lo recuerda como una persona vinculada también con la conservación de la zona y que decidió permitirles comenzar en ese terreno.
Afirmó que, tal vez el espacio no era grande, pero podía convertirse en un punto de partida. Y así ocurrió.
Los primeros pasos de Costa Rica Best Chocolate Tour estuvieron ligados a una idea que combinaba turismo, cacao y conservación. Geiner y Fofo comenzaron acondicionando la propiedad, creando senderos y desarrollando actividades que les permitieran generar recursos para sostener el proyecto.
El cacao fue parte de esa propuesta. Tras podar los árboles que ya existían en la finca, la producción aumentó y abrió la posibilidad de fortalecer la experiencia alrededor del chocolate. Ese momento les permitió organizar el primer Festival del Chocolate y comenzar a vincularse con familias productoras de la comunidad.
“Después de haber podado los árboles que había, hubo un pico de producción y eso nos permitió lanzar el primer Festival del Chocolate para hacer publicidad”, recuerda Huertas.
Con el tiempo, el cacao y el chocolate se consolidaron como elementos centrales de la experiencia turística, sin desplazar el propósito original del emprendimiento, el cual es utilizar el turismo como una herramienta para promover la conservación.
El festival no solamente ayudó a dar a conocer el proyecto. También permitió que los emprendedores comenzaran a relacionarse con familias de la comunidad que mantenían pequeñas plantaciones de cacao.
Según Huertas, algunas contaban con alrededor de 200 árboles, otras con 400 y algunas incluso con cerca de 1.000. Estas familias comenzaron a venderles frutos y semillas. El acceso a una mayor cantidad de cacao permitió que el emprendimiento pudiera ofrecer recorridos de manera más frecuente.
“Gracias a eso ya podíamos operar un tour todos los días, a veces dos tours por día”, relata.
Actualmente, Costa Rica Best Chocolate Tour tiene capacidad para desarrollar hasta cuatro recorridos en una jornada. Específicamente, dos durante la mañana y dos en la tarde.
El crecimiento, sin embargo, no modificó la idea que dio origen al proyecto. “Seguimos nuestro norte, que es crear conservación a través del turismo”, afirma Huertas.






El cacao también guarda para Huertas una relación familiar. Su abuela llegó a tener aproximadamente 40 hectáreas de cacao en la costa Caribe y, durante su niñez, el procesamiento del fruto formaba parte de la dinámica familiar. Recuerda, por ejemplo, jornadas en las que su padre recolectaba cacao durante la semana y la familia se reunía posteriormente para quebrar los frutos y continuar con el proceso.
Por eso, explica, inicialmente el chocolate era más una tradición que una estrategia comercial. “Nuestro norte, en realidad, no es hacer chocolate. Chocolate para nosotros es más una tradición”, señala el emprendedor.
La actividad turística fue la que poco a poco modificó esa realidad.
Mientras trabajaban en la finca, comenzaron a elaborar chocolate para su propio consumo. Los visitantes empezaron entonces a preguntar por qué no incorporaban esa experiencia dentro de las actividades que ofrecían.
La inquietud de los turistas terminó convirtiéndose en una nueva línea dentro del emprendimiento. “Así fue como elaboramos chocolate para nosotros y algunos turistas ya preguntaban por qué no hacíamos chocolate. Entonces, el guion nació así, por la necesidad de ofrecer una actividad más”, explica Huertas.
Actualmente, según el cofundador, más del 60% de las actividades que realizan están relacionadas con el chocolate.
El crecimiento del proyecto también ha implicado aprender sobre los procesos de transformación del cacao e incorporar tecnología.
Durante varios años, el emprendimiento utilizó chocolate proveniente de productoras de la costa Caribe a quienes conocieron precisamente durante uno de los festivales organizados por el proyecto.
Posteriormente decidieron avanzar en su capacidad de procesamiento.
Uno de esos pasos fue la adquisición de una máquina procedente de Eslovenia para realizar el proceso de conchado, una etapa que permite refinar el chocolate y obtener una textura más suave.
Según Huertas, conocieron una empresa eslovena especializada en este tipo de tecnología y decidieron adquirir uno de sus equipos, que tardó alrededor de dos meses y medio en llegar. “Ya tenemos nuestra propia máquina”, señala.
Detrás de Costa Rica Best Chocolate Tour también está la propia historia de Huertas como guía.
Su acercamiento al turismo comenzó a partir de su deseo de aprender. Al no contar con los recursos económicos para pagar una universidad, se acercó a la Estación Biológica La Selva, donde comenzó a acompañar a los guías, escuchar sus recorridos y practicar el inglés que estudiaba mediante un curso.
Allí conoció a Fofo. Con el tiempo recibió la oportunidad de dirigir su primer recorrido.
Huertas recuerda que pasó la noche anterior preparando un mapa del sendero y pensando qué podía explicarles a los visitantes. Sin embargo, los nervios y la dificultad de transmitir en inglés todo lo que sabía hicieron que aquella primera experiencia fuera complicada.
Lejos de alejarlo del turismo, el resultado tuvo el efecto contrario. Lo impulsó a estudiar y prepararse más. Años después, aquella relación profesional terminó convirtiéndose también en una sociedad para emprender.
Hoy, el proyecto reúne varias de las experiencias que fueron marcando ese camino, específicamente, el conocimiento de la naturaleza, el turismo, la historia familiar vinculada con el cacao y la búsqueda de generar conciencia sobre la conservación.
Por eso, aunque el nombre y buena parte de la experiencia que viven los visitantes giran alrededor del chocolate, para Huertas el objetivo continúa siendo más amplio.
“Costa Rica Best Chocolate Tour no nació simplemente para elaborar chocolate. Surgió como una manera de utilizar el turismo para acercar a las personas a la naturaleza y, con el paso del tiempo, encontró en el cacao una forma de contar esa historia”, concluyó el emprendedor.
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