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El crédito está cambiando de lugar en América Latina. Expertos de Paymentology, explicaron que esto se da por el crecimiento que está teniendo el crédito embebido, el cual está redefiniendo la forma en que consumidores y empresas participan en la economía digital.
De acuerdo con la empresa, ya no se trata únicamente de una línea aprobada dentro de una app bancaria, sino de una capacidad que se activa en el momento exacto de la necesidad.
Alejandro del Río, Director Regional para Latinoamérica de Paymentology, comentó que, aunque el efectivo sigue teniendo un peso relevante y millones de personas enfrentan ingresos inestables, el crédito contextual y en tiempo real evidencia un cambio estructural.
Según PCMI, el uso de efectivo en Latinoamérica pasó de representar el 57% del gasto de consumo en 2022 al 37% en la actualidad. Más que incentivar el gasto, esta nueva capa financiera busca dar liquidez inmediata, facilitar pagos esenciales y fortalecer la construcción de historial dentro de la experiencia cotidiana.
“Durante décadas, la evaluación crediticia miró hacia atrás para decidir el futuro de una persona. Hoy estamos viendo un cambio hacia decisiones contextualizadas, tomadas en tiempo real y basadas en datos transaccionales. Cuando el crédito se integra directamente en el flujo de pago, deja de ser un producto aislado y se convierte en infraestructura. Eso tiene el potencial de ampliar el acceso de manera mucho más eficiente y responsable”, afirmó del Río.
del Río añadió que el desarrollo del crédito contextual no responde únicamente a una tendencia tecnológica, sino a una transformación más profunda en la arquitectura financiera regional. Entre los principales factores que, según los expertos, marcarán su evolución se encuentran:
Arpit Gupta, cofundador de Un Dos Tres, comentó que el crédito está dejando de entenderse únicamente como un mecanismo para financiar compras y se posiciona como una herramienta que puede aportar estabilidad financiera. Su uso para cubrir servicios esenciales, transporte o imprevistos ayuda a evitar interrupciones que afectan la vida cotidiana. Integrado de forma responsable en el ecosistema digital, no impulsa el consumo indiscriminado, sino que refuerza la autonomía y el bienestar financiero, especialmente en entornos donde un gasto inesperado puede generar presión económica y emocional.
“El crédito digital o crédito instantáneo no es solo un facilitador de compra. Cada vez más, se está convirtiendo en una puerta de entrada al ecosistema financiero y al bienestar financiero digital. Impulsa compras relevantes en el momento oportuno y ayuda a los consumidores a gestionar mejor sus finanzas”, concluye Gupta.
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