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El país cuenta con un hato vacuno nacional de 1,495,930 cabezas de ganado. Además, la producción de carne continúa siendo la principal actividad de este sector, al concentrar el 65,3% del total del ganado, equivalente a 974,806 cabezas.
Así lo revelan los datos de la más reciente Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC).
Los datos añaden que le sigue el ganado vacuno de leche, con una participación de 18,9% (283,051 cabezas); mientras que doble propósito reúne 15,8% del hato, correspondiente a 236,056 cabezas. Finalmente, los animales utilizados para trabajo representan 0,1%, con 2,017 cabezas.
En cuanto a la composición del hato por sexo, las hembras lideran con un 72,5%, equivalente a 1,085,023 cabezas; mientras que los machos constituyen el 27,5%, con 410,907 cabezas. Asimismo, durante 2025 se estimaron 427,615 nacimientos de ganado vacuno. De ellos, el 47,8% correspondió a machos y el 52,2% a hembras.
Según el propósito, el 54,7% de los nacimientos se registró en fincas dedicadas a la producción de carne, para un total de 234,030 animales; el 27,5% correspondió a ganado vacuno de leche, con 117,279 nacimientos; y el 17,8 % restante se estimó en ganado vacuno de doble propósito, equivalente a 76,306 animales.
Respecto a las hembras en producción, el análisis se concentra en los propósitos de leche y doble propósito. En la actividad lechera, el 78,2% de las vacas (126,260) se encontraba en producción, mientras que el 21,8% (35,173) correspondía a vacas secas o en periodo de descanso fisiológico previo al próximo parto. Por su parte, para las vacas de doble propósito, el 60,3% (72,922) se encontraba en producción y el 39,7% (47,976) correspondía a vacas secas.
Con relación a las pérdidas de animales, estas se estimaron en 52,423 cabezas de ganado vacuno. El INEC señaló que la mayor proporción de las pérdidas se registró en los propósitos de producción de carne, que concentraron el 55,5% del total de pérdidas, seguidos por los de leche (29,9%) y de doble propósito (14,6%).
El estudio añade que, al analizarlo según grupos de edad, se observa que la principal causa en todas las categorías corresponde a plagas y enfermedades. En los animales menores de un año esta causa representó el 81,2% de las pérdidas; mientras que en los animales de 1 a menos de 2 años y de 2 años o más alcanzó el 53,6% y 52,6%, respectivamente.
En cuanto a las prácticas pecuarias del ganado vacuno, los resultados muestran que el pastoreo es el sistema de producción predominante en la actividad ganadera nacional. Este sistema estuvo presente en el 93,0% de las fincas dedicadas a la producción de carne, el 77,3% de las unidades de producción de leche y el 92,7% de las de doble propósito, lo que confirma su importancia como base de la producción vacuna en el país.
Respecto a la alimentación del ganado vacuno, predomina el uso de pasto natural en los diferentes propósitos productivos. Su utilización alcanzó el 49,6% en el ganado destinado a la producción de carne, el 50,4% en la producción de leche y el 58,2% en los sistemas de doble propósito, evidenciando su papel fundamental en el sostenimiento de la actividad ganadera nacional.
La ENA 2025 también estimó que el hato porcino nacional estuvo conformado por 441,886 animales. De estos, el 88,8% se destina a la producción de carne y el 11,2% a la reproducción.
Para el INEC, esta estructura productiva refleja una relación aproximada de 16 hembras por cada macho, mientras que los vientres representan el 94,0% del ganado porcino destinado a la reproducción, constituyéndose en la principal categoría dentro de este grupo.
En cuanto a la dinámica reproductiva, durante 2025 se estimaron 837,766 nacimientos de porcinos. De acuerdo con la clasificación establecida por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), las fincas grandes registraron un promedio de 2,4 partos por hembra; mientras que en las fincas de subsistencia este indicador fue de 1,6 partos por hembra. Asimismo, la edad promedio de destete se estimó en 23,9 días para las fincas grandes y 35,5 días para las de subsistencia. Por su parte, el intervalo promedio entre el destete y la preñez alcanzó 5,9 días en las fincas grandes y 18,4 días en las fincas de subsistencia.
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