Estos son los principales retos para las empresas familiares
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La desaceleración en el crecimiento del crédito al sector privado se perfila como uno de los principales retos para el sistema financiero costarricense. Así lo consideran especialistas financieros.
Para ellos, más allá de una reducción en la colocación de créditos, este comportamiento obliga a bancos, cooperativas y entidades financieras a replantear sus estrategias comerciales. Así como a fortalecer la gestión de riesgos y buscar nuevas oportunidades de crecimiento.
Añaden que este escenario representa un desafío que trasciende el volumen de créditos otorgados. Ello porque, señalan, la menor demanda de financiamiento incrementa la competencia entre las entidades financieras, ejerce presión sobre los márgenes de rentabilidad y hace aún más relevante la diferenciación mediante la calidad del servicio, la innovación y el conocimiento de las necesidades de los asociados.
“La desaceleración del crédito no debe interpretarse únicamente como una reducción en la actividad financiera, sino como un llamado para fortalecer la eficiencia, mantener una gestión prudente del riesgo y generar propuestas de valor que respondan a las nuevas necesidades de las personas”, explicó Elizabeth Morales, subgerente de Coopecaja.
Morales mencionó que uno de los principales efectos de este comportamiento es el menor crecimiento de las carteras de crédito. Dijo que esta situación intensifica la competencia entre entidades financieras por atraer y retener clientes.
Añadió que, al mismo tiempo, una menor colocación de créditos provoca que los recursos captados permanezcan por más tiempo en activos de menor rendimiento, afectando el margen financiero y la rentabilidad de las entidades.
No obstante, agrega Morales, la mayor liquidez también representa una oportunidad para fortalecer la estabilidad financiera y mejorar la capacidad de respuesta ante eventuales retiros de ahorro, siempre que estos recursos sean administrados de forma eficiente.
“La estrategia de colocación de crédito debe enfocarse en identificar segmentos que mantienen dinamismo. Por ejemplo, el financiamiento para remodelación de vivienda, consolidación de deudas, proyectos sostenibles y pequeñas y medianas empresas con un adecuado historial financiero. Asimismo, será fundamental fortalecer la digitalización, agilizar los procesos de aprobación y consolidar relaciones de largo plazo con los asociados”, dijo Morales.
Añadió que otro aspecto que requiere especial atención es la gestión de riesgos. Esto porque, señaló, un mercado con menor crecimiento puede incentivar una competencia más agresiva entre entidades, aumentando la presión para flexibilizar políticas de crédito o concentrar operaciones de mayor tamaño, decisiones que podrían elevar los riesgos financieros si no se administran adecuadamente.
“La respuesta debe centrarse en mantener políticas responsables de colocación, optimizar el uso de la liquidez disponible y fortalecer la fidelización de los asociados. Ello priorizando un crecimiento sostenible sobre los resultados de corto plazo”, concluyó Morales.
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