Esta es la importancia del mantenimiento de tableros de aislamiento en hospitales

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Esta es la importancia del mantenimiento de tableros de aislamiento en hospitales

La operación de los hospitales depende de una infraestructura eléctrica capaz de responder de forma continua y segura a las exigencias de áreas críticas, equipos médicos y procedimientos que no pueden detenerse. Sin embargo, cuando esa infraestructura acumula años de uso, incorpora modificaciones sobre sistemas antiguos o no recibe mantenimientos suficientemente especializados, aumentan los riesgos de fallas que pueden afectar tanto la atención de los pacientes como la continuidad de los servicios hospitalarios.

En este contexto, especialistas advierten sobre la importancia de revisar no solo el estado general de las instalaciones eléctricas, sino también sistemas específicos utilizados en quirófanos, unidades de cuidados intensivos y otras áreas sensibles de los hospitales del país. Entre ellos se encuentran los tableros de aislamiento, diseñados para reducir riesgos eléctricos para los pacientes y contribuir a mantener operativos los equipos médicos ante determinadas fallas.

“Hay infraestructuras eléctricas en los hospitales del país muy antiguas y equipos que, aunque han recibido mantenimiento, pueden llegar a un punto en el que ya es necesario actualizarlos o sustituirlos. Pero es acá, cuando se requiere incorporar algo nuevo sobre una infraestructura que ya no tiene las condiciones adecuadas, que aumenta la importancia de hacerlo bajo criterios técnicos”, explicó el Ing. Ronny Muñoz, especialista en mantenimiento de equipos eléctricos de hospitales de Electricast.

De acuerdo con el especialista, el mantenimiento eléctrico hospitalario no debe abordarse de la misma manera en que se hace para una instalación residencial o un edificio convencional. Esto porque los riesgos y las condiciones de operación son diferentes y requieren conocimiento específico, especialmente cuando se intervienen sistemas vinculados con áreas donde se atienden pacientes en condiciones de mayor vulnerabilidad.

Fallas eléctricas y sus repercusiones para los pacientes en los hospitales

Muñoz mencionó que una de las particularidades de los entornos hospitalarios es la interacción constante entre electricidad, equipos electromédicos y pacientes. Ante esto, una falla eléctrica podría tener repercusiones en los pacientes. Esto porque, en determinados procedimientos, en caso de que se dé alguna falla eléctrica, la protección natural que ofrece el cuerpo frente al paso de corriente puede verse reducida, por lo que incluso corrientes de fuga que en otros diseños eléctricos podrían tener una consideración distinta requieren especial atención.

Datos de Electricast muestran que, para instalaciones hospitalarias, el efecto de la corriente sobre el cuerpo varía según su intensidad. Entre 2 y 10 miliamperios se encuentra el umbral de percepción, mientras que niveles superiores pueden provocar desde dolor y parálisis respiratoria hasta fibrilación ventricular.

Muñoz explicó que por esta razón los quirófanos y otras áreas críticas emplean sistemas eléctricos específicos cuyo aislamiento debe ser evaluado y cuya corriente de fuga debe mantenerse dentro de los parámetros requeridos.

“En un quirófano o una unidad de cuidados intensivos no estamos hablando de un tablero eléctrico convencional. Se debe comprobar el aislamiento del sistema y verificar que los niveles de corriente de fuga no representen un riesgo para el paciente. Por eso el mantenimiento tiene que realizarse por personal que conozca este tipo de instalaciones”, afirmó el especialista de Electricast.

Otra amenaza para la infraestructura eléctrica de los hospitales es una falla a tierra. Esta, dijo Muñoz, ocurre cuando una línea energizada entra en contacto con tierra o con un medio capaz de conducir la corriente hacia ella. Entre las causas señaladas en la documentación técnica están el deterioro del aislamiento de los conductores, problemas en equipos electromédicos y la presencia de humedad.

A esto se suma el riesgo de recalentamientos o arcos eléctricos que, si coinciden con las condiciones necesarias, pueden convertirse en un punto de origen para un incendio. De ahí, enfatizó el especialista, la prevención no debe concentrarse únicamente en las áreas más visibles o utilizadas de una instalación eléctrica hospitalaria, sino extenderse al sistema eléctrico en su conjunto.

Estrategia de protección eléctrica en los hospitales

Dentro de esa estrategia de protección para la seguridad de los pacientes y la continuidad de los servicios hospitalarios, los tableros de aislamiento cumplen una función específica en determinadas áreas de los hospitales. Precisamente, su objetivo es crear condiciones eléctricas que reduzcan el riesgo de descarga para el paciente y permitan mantener la continuidad de los equipos electromédicos de soporte de vida frente a una primera falla a tierra.

El sistema incorpora elementos como un transformador y un monitor de aislamiento, cuyo comportamiento debe comprobarse periódicamente. No obstante, para Muñoz, uno de los errores más comunes es asumir que la instalación de estos equipos elimina por sí misma el riesgo.

Señaló que durante un mantenimiento debe verificarse, entre otros aspectos, que el monitor esté realizando lecturas correctas, que el transformador esté trabajando dentro de los parámetros correspondientes y que el sistema continúe efectivamente aislado. También debe revisarse la infraestructura asociada a los puntos donde se conectan los equipos médicos. Además, el desgaste puede hacer necesaria la sustitución o modernización de componentes.

Prevenir significa revisar, documentar y corregir

El mantenimiento preventivo efectivo, según Muñoz, requiere comenzar por personal especializado y por una definición clara de qué debe inspeccionarse. La revisión no debería limitarse a limpieza o ajustes, sino seguir criterios técnicos, documentar los hallazgos y establecer cuáles acciones correctivas deben ejecutarse posteriormente.

“Debe existir un proceso. Primero hay que definir con claridad qué se tiene que revisar; segundo, la persona que realiza el trabajo debe estar calificada; y tercero, el informe tiene que indicar qué se encontró, qué se debe mejorar y qué debe cambiarse”, explicó el especialista de Electricast.

Enfatizó que este último paso resulta determinante. Ello porque detectar una anomalía durante un mantenimiento no resuelve el riesgo si posteriormente no se ejecuta la corrección. Según Muñoz, omitir la corrección de una falla detectada compromete gravemente la seguridad en el quirófano. Esta negligencia expone tanto al paciente como al equipo quirúrgico al riesgo inminente de sufrir una descarga eléctrica potencialmente mortal.

Agregó que la planificación también representa un reto particular para los hospitales, debido a que ciertos trabajos pueden requerir liberar temporalmente áreas donde se atienden a pacientes para intervenir los equipos. Por ello, el especialista considera fundamental programar los mantenimientos como parte de la operación hospitalaria y no postergarlos indefinidamente por la presión cotidiana de mantener todos los espacios en funcionamiento.

Por su parte, Wilfredo González, Gerente País de Electricast, comentó que la capacitación debe acompañar este proceso para que quienes administran la infraestructura eléctrica de los hospitales comprendan tanto el riesgo como la importancia de anticiparse a las fallas.

“El mantenimiento debe verse como una prioridad. La capacitación permite profundizar en estos temas, entender los riesgos y tomar decisiones antes de que ocurra una situación que pueda afectar la operación”, señaló González.

Desde esta perspectiva, la prevención debe incorporar tanto mantenimiento preventivo como acciones predictivas que permitan identificar condiciones anormales antes de que generen una interrupción. Para González, este enfoque debe aplicarse tanto en hospitales públicos como privados y tener como objetivo común la continuidad del servicio. “En un hospital siempre debe pensarse en continuidad; es decir, que los equipos estén preparados, funcionen correctamente y que una situación eléctrica no llegue a interrumpir la atención en un momento crítico”, añadió.

El Código Eléctrico contempla disposiciones específicas para instalaciones destinadas a la atención de la salud y se apoya en referencias técnicas como NFPA para aspectos de diseño y mantenimiento hospitalario.

Para Muñoz, además, el cumplimiento técnico debe traducirse en una cultura permanente de prevención que considere el estado real de cada instalación y actúe sobre los hallazgos antes de que se conviertan en emergencias. “En un hospital el mantenimiento eléctrico no puede verse solamente como una revisión periódica. Hay que conocer qué se está revisando, identificar lo que necesita corregirse y ejecutar esas mejoras. La prevención es la que permite que el sistema siga funcionando cuando realmente se necesita”, concluyó el especialista de Electricast.

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