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El color, el tamaño o la apariencia externa no son suficientes para determinar si una piña fue producida bajo el modelo de cultivo orgánico, o tradicional (con agroquímicos).
Para Rolando Soto Bonilla, vocero de Organic Paradise Tour, la principal, y única, herramienta que tiene un consumidor frente al anaquel para determinar si un producto es orgánico, es revisar su etiqueta.
“Encontrar una piña orgánica es cuestión de ver la etiqueta. El producto orgánico siempre va muy regulado en este tipo de cosas”, explicó Soto.
Añadió que, visualmente, resulta difícil distinguir una piña orgánica de otra cultivada mediante un sistema distinto. Esto porque una fruta puede haber sido producida bajo diferentes esquemas o certificaciones sin que esas diferencias sean evidentes únicamente al observarla.
“Si la etiqueta dice orgánico, puedes estar seguro de que es orgánico, pero sin la etiqueta es muy difícil saberlo”, añadió.
Para Soto, precisamente ahí comienza uno de los principales retos para el consumidor, y es que entender que no todas las denominaciones significan lo mismo y que identificar correctamente una piña orgánica requiere revisar la información disponible.
Existen, explica el vocero, diferentes certificaciones y sistemas de producción. Algunas iniciativas buscan desarrollar cultivos bajo prácticas más naturales sin ser necesariamente orgánicos, mientras otras certificaciones pueden referirse, por ejemplo, a productos libres de determinados pesticidas o a esquemas que permiten ciertas sustancias bajo condiciones específicas.
Por esta razón, recomienda no asumir que conceptos parecidos son equivalentes. “Existen muchísimas calidades y muchísimos tipos de piña. Encontrar uno es porque te educaste y entendiste cuál era la diferencia de uno a otro”, afirmó.
La experiencia de Organic Paradise Tour muestra, además, que las exigencias sobre una Piña Orgánica pueden cambiar dependiendo del comprador y del país hacia donde se dirige la fruta.
Soto mencionó que algunos clientes internacionales solicitan certificaciones específicas para poder comercializar el producto. La finca, entonces, debe adecuarse a esos requerimientos.
Uno de los ejemplos mencionados por el vocero es GlobalG.A.P. SPRING, una certificación solicitada por uno de sus compradores y que, según comentó Soto, presta atención al manejo del agua utilizada en las plantaciones. Añadió que estos requerimientos muestran cómo los mercados pueden incorporar variables que van más allá de la fruta en sí misma y alcanzar también la manera en que se administran los recursos durante la producción.
“Depende muchísimo del cliente qué tipo de certificación y cómo la quiera regular. Nosotros simplemente tratamos de cumplir con todas las políticas”, señaló Soto.
De acuerdo con Soto, una de las principales diferencias entre una piña orgánica y una de cultivo tradicional se encuentra en el uso de pesticidas y otros insumos durante el proceso productivo.
En su experiencia, los cultivos convencionales pueden desarrollarse con mayor rapidez debido al uso de agroquímicos y otras herramientas destinadas a favorecer el crecimiento y la fructificación. Sin embargo, en la producción que desarrollan en su finca, asegura, buscan recurrir a recursos naturales y concentrarse en mantener saludables las condiciones del terreno.
“Acá nosotros usamos recursos naturales que no llegan a hacer la gran diferencia. Simplemente tratamos de mantener nuestros campos lo más saludables posibles para que cuando produzcan su fruto sea de la mejor calidad”, afirmó Soto.
Para el vocero, la producción de Piña Orgánica también debe entenderse desde una visión más amplia. Su concepción de agricultura orgánica incorpora factores como el suelo, el agua, el aire y las personas relacionadas con la actividad productiva.
Soto Bonilla relaciona el interés por la piña orgánica y otros productos orgánicos con una tendencia de consumidores que buscan conocer mejor qué comen y cómo fueron producidos sus alimentos.
Desde su experiencia en actividades agrícolas, considera que informarse sobre los insumos utilizados durante una producción permite tomar decisiones de consumo con mayor conocimiento. “Creo que es importante comer mejor y aprender qué es lo que existe en lo que es la producción”, recalcó.
Para Soto, más que tratar de identificar una piña orgánica únicamente por su apariencia, su principal recomendación para el consumidor es revisar la información disponible, leer las etiquetas, entender las certificaciones y conocer las diferencias entre los distintos modelos de producción.
Organic Paradise Tour llevará parte de esa labor de educación y acercamiento a la producción agrícola al Ecofest 2026, organizado por la Municipalidad de Sarapiquí y la Cámara de Turismo de Sarapiquí (Catusa).
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