Piña, emprendimiento y turismo, así nació Organic Paradise Tour en Sarapiquí

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Piña, emprendimiento y turismo, así nació Organic Paradise Tour en Sarapiquí

En 2008, una finca productora de piña vecina a la propiedad de Rolando Soto padre, en Sarapiquí, cerró sus operaciones y dejó abierta una oportunidad, para Soto, que terminaría convirtiéndose en un proyecto empresarial alrededor de la piña, la agricultura orgánica y, años después, del turismo.

De un lado estaba Soto, con experiencia en banca; del otro, un agrónomo que había trabajado en aquella operación piñera que cerró. La combinación de conocimientos financieros y agrícolas se convirtió en el punto de partida de lo que posteriormente evolucionaría también hacia Organic Paradise Tour. Esta es una finca orgánica en Sarapiquí dedicada a la producción de piña libre de agroquímico.

“Mi padre, Rolando Soto, fue el que inició este proyecto en el 2008. Iniciamos como una oportunidad de negocio en donde la finca de la vecina cerró esta misma operación y nosotros, con el gerente de esa empresa, iniciamos la producción orgánica”, recuerda Rolando Esteban Soto Bonilla, vocero de la empresa.

El modelo tuvo desde sus primeros años una característica particular, y era que buena parte de la producción de piña estaba pensada para mercados internacionales.

Precisamente, para el arranque del negocio, supermercados y compradores del exterior llegaron a aportar anticipadamente un porcentaje de los contratos para financiar la siembra y recibir posteriormente la fruta producida en la finca.

De acuerdo con el vocero, la apuesta por una producción orgánica tampoco fue accidental. La familia contaba con tierra, conocimiento y las condiciones para desarrollar el cultivo de piña. Además, consideraban que producir en armonía con la naturaleza podía convertirse en una oportunidad de largo plazo.

“Pensamos que producir en armonía con la naturaleza es el futuro de la producción”, explica Soto Bonilla, quien señala que la demanda internacional por este tipo de alimentos fue uno de los factores que ayudó a impulsar el proyecto.

El crecimiento de la producción de piña también transformó el negocio

Rolando Esteban no estuvo en la operación desde el primer día. Se incorporó aproximadamente cuatro años después, cuando la dimensión del negocio comenzó a exigir maquinaria, tractores, equipos y una estructura laboral mayor.

Según relata, el volumen de piña solicitado por los compradores en aquel momento iba creciendo. Esto al punto de que una planilla pequeña ya no era suficiente para atender la operación.

Durante este proceso, a su vez, el negocio fue aprendiendo a adaptarse. El vocero comentó que los requerimientos sobre tamaño y características de la piña pueden variar según el comprador, por lo que la producción también debe responder a las necesidades de cada cliente.

Soto Bonilla explicó que incluso la forma de comercializar la fruta ha cambiado. Mencionó que actualmente trabajan con clientes que utilizan canales digitales y modelos como membresías mediante las cuales el consumidor recibe la piña directamente en su hogar. Para el empresario, esta evolución evidencia cómo la industria ha ido transformando tanto sus mercados como sus mecanismos de venta.

Añadió que Internet también modificó la manera de encontrar nuevos compradores para ellos. Por ejemplo, dijo, si anteriormente la búsqueda de mercados podía representar una barrera mayor, hoy potenciales clientes pueden localizar la finca, acercarse, conocer la producción de piña y plantear oportunidades de negocio.

Pero esa posibilidad de mostrar cómo se produce la fruta abrió, además, otra puerta, agregó el vocero.

De cultivar piña a mostrar cómo se produce

Rolando comentó que la experiencia acumulada alrededor del cultivo de piña terminó conectándose con una actividad diferente, y es la de enseñar al visitante cómo funciona una producción orgánica.

Dijo que el tour surgió después de que una operación similar que se desarrollaba en una finca vecina dejara de funcionar. Un antiguo empleado llegó con la propuesta de establecer la actividad en la finca y, según Soto Bonilla, el proceso avanzó rápidamente.

“No tuvimos ni que meter publicidad. Simplemente fue una necesidad que los clientes tenían y nosotros les proveímos el servicio”, señaló el vocero de la empresa.

Para Soto Bonilla, la agricultura orgánica y el turismo pueden complementarse perfectamente, porque el visitante no solamente observa una plantación de piña. También tiene la oportunidad de comprender qué hay detrás de la fruta que consume.

Actualmente, entre quienes realizan el recorrido se encuentran personas retiradas que visitan Costa Rica con interés por conocer y aprender. También lo hacen grupos de universidades y escuelas. La experiencia combina el componente educativo con una actividad interactiva que puede ser realizada por familias y personas de diferentes edades.

Esa combinación resulta particularmente significativa en Sarapiquí, un destino donde el turismo de aventura también tiene una presencia importante. Mientras actividades como el rafting forman parte de la oferta de la zona, el recorrido por la finca ofrece otra forma de acercarse al territorio. Así como de conocer de dónde sale la piña, cómo se cultiva y qué implica hacerlo bajo un modelo orgánico.

El reto de llevar la piña al consumidor local

Para Rolando, aunque la producción ha encontrado oportunidades en mercados internacionales, llevar la piña orgánica al consumidor costarricense representa un desafío distinto.

Soto Bonilla afirmó que producir orgánicamente implica costos y características diferentes. Debido a ello, el producto puede alcanzar un precio mayor. A esto se suma la necesidad de que el consumidor comprenda por qué existe esa diferencia.

“Es mucho de educación. Se ocupa educar muy bien a las personas para que entiendan qué es lo que existe en este tipo de frutos y que después la prefieran y la sigan comprando”, afirmó.

El empresario reconoce, además, que la naturaleza misma de la producción orgánica plantea retos comerciales. Esto porque la piña puede ser de buena calidad sin alcanzar necesariamente la uniformidad visual que algunos canales de venta exigen. Esta, añadió es una situación que ha dificultado experiencias de comercialización en el mercado nacional.

Organic Paradise Tour es uno de los emprendimientos que participarán en el Ecofest 2026, organizado por la Municipalidad de Sarapiquí y la Cámara de Turismo de Sarapiquí (Catusa).

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