Así toman las empresas la decisión de a dónde expandirse

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Así toman las empresas la decisión de a dónde expandirse

La competitividad de un país ya no se mide solamente por cuánto produce. Lo hace por cuánto se invierte dentro de su territorio en la construcción de empresas, fábricas, infraestructura, maquinaria y equipo, bases de datos, tecnología e I+D.

Así lo señaló una investigación de McKinsey & Company sobre Competitividad e Inversión productiva. Allí, mencionó la firma, se muestra la importancia de la inversión doméstica y cómo hacer para potenciarla.

El estudio señala que cada nueva fábrica, sede corporativa o centro de investigación que las empresas colocan en un país, ayuda a fortalecer la capacidad productiva de ese territorio. Esto refleja la interrelación de que entre más proyectos se instalen en una economía, mayor será la señal de que el lugar ofrece condiciones atractivas para crecer.

En este sentido, la investigación identificó discrepancias entre las principales economías en estos temas. China, por ejemplo, invierte anualmente alrededor de US$4,4 billones en activos productivos netos, más de tres veces la inversión neta combinada de Europa y Estados Unidos, donde suele ser al menos un 50% más costoso producir o desarrollar proyectos.

El documento agrega que estas variaciones obedecen a varios factores, como, por ejemplo, la crisis energética, los costos de construcción y la velocidad para desarrollar productos o escalar la producción. También las diferencias salariales, ya que, en Europa o Estados Unidos, un profesional gana entre tres y cinco veces más que uno en Asia, manteniendo niveles muy similares de producción.

Inversión productiva para las empresas

El informe menciona, además, que para mejorar la inversión productiva cada país necesitará especializarse e innovar. Esto en lugar de solo competir por costos. Añade que esto significa que no se trata de reducir salarios sino de mejorar el entorno donde se desarrollan las inversiones.

En este sentido, McKinsey identificó siete ajustes que los países pueden implementar:

  1. Reducir el costo y el tiempo de la construcción, estandarizando proyectos y acelerando permisos.
  2. Automatizar procesos y capacitar talento para producir más con la misma fuerza laboral.
  3. Ampliar la oferta energética y la disponibilidad para la industria.
  4. Reducir el tiempo para ejecutar proyectos, simplificando trámites y mejorando la coordinación con autoridades.
  5. Mejorar las condiciones de financiamiento para facilitar el acceso a capital.
  6. Utilizar políticas públicas que incluyan incentivos, subsidios y marcos regulatorios que incentiven la productividad.
  7. Especializarse y concentrar recursos donde existan ventajas reales.

Materialización de la inversión productiva

El documento agrega que la inversión se ha estancado en Europa, ha cambiado de orientación en Estados Unidos y se ha acelerado de forma notable en China.

Específicamente, dice, Estados Unidos está incrementando la inversión en industrias estratégicas como IA, semiconductores, energía y manufactura avanzada, combinando inversión privada con incentivos públicos para atraer o retener la producción. Por su parte, Europa se ha desacelerado, enfrentando mayores costos energéticos, fragmentación regulatoria y menor dinamismo empresarial. China lidera la inversión total, ya que más del 90% de toda la inversión productiva es financiada con ahorro interno del país, mantiene niveles elevados de inversión en manufactura, tecnologías avanzadas y capacidades industriales y continúa ampliando su base productiva a gran escala.

Las empresas y economías emergentes

Adicionalmente, del lado de las economías emergentes, los resultados son desiguales. Algunos están aprovechando la relocalización de cadenas de suministro para atraer nuevas inversiones manufactureras e industriales o se están especializando en ciertos segmentos. Costa Rica, por ejemplo, destaca por ser un competidor fuerte en ensamblaje de semiconductores y también de dispositivos médicos, donde alberga varias de las principales empresas multinacionales del sector de tecnología médica a nivel mundial. En el sector de servicios de tercerización, compite con su talento calificado con otros países como México y Colombia.

“La gran oportunidad para América Latina consiste en convertir sus ventajas estructurales, como la disponibilidad de energía renovable, la riqueza en minerales críticos y costos laborales más competitivos, en mayores niveles de inversión productiva”, concluye el informe.

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