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Por: Estuardo Alegría, gerente de Servicios Profesionales de SISAP, y Darlin Danilo Duarte, pentester senior de SISAP.
Aunque las empresas invierten cada vez más en tecnología de ciberseguridad, una amenaza silenciosa sigue creciendo sin ser detectada. Estos son los errores de configuración que pueden permanecer ocultos durante meses y abrir la puerta a ataques críticos.
Este tipo de fallas silenciosas se están convirtiendo en una de las principales vulnerabilidades para las organizaciones en América Latina.
La alerta surge tras una simulación controlada de ataque, realizada en una empresa de la región, en la que todo parecía funcionar con normalidad. Sin embargo, un error invisible permitió vulnerar la seguridad desde adentro.
Un solo fallo de configuración, silencioso e imperceptible, puede obligar a una empresa a detener su operación y comenzar desde cero. No genera ruido, no dispara alarmas y, muchas veces, pasa desapercibido durante meses. Cuando finalmente se descubre, el daño ya está hecho.
El ejercicio no respondía a un ataque real. Era una simulación controlada, autorizada por la propia empresa para poner a prueba sus sistemas antes de que un atacante real pudiera hacerlo. Bajo un esquema de ethical hacking, el equipo técnico sabía que sería evaluado, pero desconocía cuándo y cómo ocurriría el ataque, lo que permitió recrear un escenario altamente realista.
En este contexto, entra en juego el llamado red team, especialistas que simulan ataques con el objetivo de identificar vulnerabilidades antes que lo haga un ciberdelincuente.
La empresa tenía herramientas de seguridad robustas, pero estaban mal configuradas. Eso fue suficiente para vulnerarla. No fue una falla del producto, sino de su implementación, detalla.
Lejos de ser un caso aislado, este tipo de escenarios responde a una tendencia global. Según el Data Breach Investigations Report 2025 (DBIR) cerca del 60% de las brechas de seguridad involucran el factor humano, incluyendo errores operativos y configuraciones inadecuadas.
Esto evidencia un problema crítico, y es el falso sentido de seguridad. Muchas organizaciones aun confían en que contar con lo último en tecnología es suficiente, cuando en realidad las amenazas actuales operan de forma sofisticada.
Hoy los ataques no hacen ruido. Se comportan como usuarios legítimos. Estos ingresan, observan, avanzan dentro del sistema y esperan el momento oportuno para actuar.
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