La gestión de alto patrimonio está dejando atrás su modelo más tradicional, de acuerdo con diversos especialistas. Estos recordaron que, durante años, el negocio se sostuvo en relaciones personales, procesos presenciales y portafolios conservadores.
Añadieron que hoy, en cambio, la conversación gira en torno a plataformas digitales, analítica avanzada, cumplimiento automatizado y experiencias que combinan el autoservicio con la asesoría especializada.
De acuerdo con Alejandro Masseroni, regional sales leader – NextGen financial services de Temenos, en la actualidad los bancos y gestores compiten no solo por rentabilidad, sino también por eficiencia, transparencia y experiencia de usuario.
Masseroni mencionó que el cliente espera abrir cuentas en minutos, consultar su portafolio desde el celular, entender con claridad cuánto paga en comisiones y recibir recomendaciones personalizadas. Esa presión, añade, está obligando a modernizar procesos que durante años permanecieron prácticamente intactos.
“El Wealth Management o la gestión de alto patrimonio está evolucionando hacia experiencias continuas y personalizadas, donde los datos y la tecnología permiten anticiparse a las necesidades del cliente y ofrecer asesoramiento realmente relevante”, afirmó Masseroni.
Tendencias en la gestión de alto patrimonio
Frente a estos cambios, el especialista señaló cinco tendencias que identificó en la gestión de alto patrimonio. Estas son:
- Transformación digital impulsada por inteligencia artificial. La IA permite agilizar procesos complejos como el onboarding, los controles de conocimiento del cliente y la prevención de lavado de dinero, al tiempo que eleva la calidad del asesoramiento. Los gestores pueden analizar portafolios, recomendar productos personalizados y explicar de manera transparente el desempeño y las comisiones, mientras los clientes acceden a herramientas de autoservicio para tomar decisiones informadas.
- Movilidad de los grandes patrimonios. Las familias y personas de alto poder adquisitivo distribuyen su residencia y sus inversiones entre distintos países, lo que obliga a ofrecer servicios transfronterizos, asesoramiento remoto y cumplimiento regulatorio en múltiples jurisdicciones. Las plataformas en la nube se vuelven esenciales para garantizar continuidad y consistencia en la prestación del servicio.
- Diversificación de activos. La inflación persistente, las tasas de interés elevadas y la incertidumbre geopolítica impulsan a los inversionistas a ampliar sus portafolios hacia estrategias ESG (criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza Corporativa por sus siglas en inglés), mercados privados, activos alternativos y activos digitales, incluidos valores tokenizados. Gestionar esta complejidad exige sistemas capaces de integrar datos en tiempo real y ofrecer recomendaciones adaptadas a las condiciones cambiantes del mercado.
- Experiencias nativas digitales para clientes más jóvenes. Los nuevos inversionistas buscan autonomía, interfaces intuitivas, información inmediata y transparencia total en los costos. Los modelos híbridos combinan la interacción digital como eje principal con la intervención humana en momentos estratégicos, elevando el estándar de servicio y personalización.
- Cumplimiento regulatorio y resiliencia operativa. La trazabilidad de las operaciones, la protección de datos y la continuidad del servicio se convierten en factores críticos. Las inversiones en automatización, control de riesgos y robustez tecnológica ya no son opcionales.
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