Exportaciones de bienes de Costa Rica alcanzaron los US$1.512 millones en enero 2026
Últimas Noticias:
Una costarricense, llamada Marcela Loría-Salazar oriunda de la provincia de Cartago está haciendo historia en Estados Unidos. La doctora en ciencias de la atmosfera ha sido nombrada como miembro de un comité de élite en la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina, de Estados Unidos, donde su misión es clara y es contribuir con base en su experiencia a la creación de los nuevos estándares que permitan entender los incendios forestales y su impacto. Una tarea crucial para la salud, la comunidad y el ambiente.
La tica fue una de los 14 científicos elegidos por la organización de entre más de 150 candidatos que se analizaron para ocupar una de las plazas del comité llamado «Optimizando la Investigación sobre Quemas Prescritas Experimentales para Mejorar la Comprensión del Comportamiento de los Incendios y el Humo Forestales».
La Dra. Marcela Loría-Salazar, profesora de la Universidad de Oklahoma menciona que “es un honor inmenso unirme a la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina en este esfuerzo vital. Ser parte del equipo que definirá los estándares para la investigación de incendios y humo en Estados Unidos es un importante hito para mi carrera profesional, para la universidad que represento y para el país que me vio nacer que es Costa Rica. Estoy emocionada de aportar mi experiencia, en sensores remotes, modelación y técnicas de investigación de coproducción, especialmente la que he adquirido trabajando con las Naciones Tribales, para ayudar a construir un marco que nos permita proteger mejor a nuestras comunidades y ecosistemas”.
Más allá de su conocimiento en uso de satélites para modelar la dispersión del humo y su interacción con la atmosfera y los seres humanos, esta colaboración con las Naciones Tribales de Estados Unidos fue una de las razones por las cuales la Dra. Loría-Salazar fue seleccionada, ya que ella explica que las comunidades indígenas de América tienen una conexión ancestral con la tierra y una profunda sabiduría acerca de cómo administrarla.
«Ellos estuvieron, están y estarán», afirma. Con esta premisa, la colaboración se basa en comprender los problemas que las tribus necesitan resolver y crear las herramientas adecuadas para abordarlos. A través de este proceso de co-creación, las herramientas se adaptan para que los miembros de la comunidad puedan comunicarse en su propio idioma y dentro de sus marcos culturales, proveyéndoles total autonomía en decisiones acerca de cómo mitigar el riesgo de sus comunidades.
Loría-Salazar menciona que “trabajar con estas comunidades ofrece una perspectiva valiosa y un profundo amor por la naturaleza. La historia oral tribal documenta la gestión de incendios durante miles de años, superando la experiencia de muchos estadounidenses en el uso de quemas controladas. Estas quemas, que se realizan bajo la supervisión de expertos, no solo limpian la tierra para la agricultura, sino que también actúan como barreras para especies invasoras, previenen inundaciones y alteran la composición del suelo”.
«El ser humano tiene la capacidad de administrar propiamente el equilibrio ecológico de la tierra, y los nativos americanos tienen siglos de experiencia en esto», señala Loría-Salazar. «Es fundamental aprender de ellos, porque cuando ocurre un incendio forestal, ese equilibrio se pierde, causando catástrofes como la pérdida de vidas, infraestructura, ecosistemas y económicas».
La investigación actual acerca de los incendios forestales enfrenta un desafío crítico: la falta de datos acerca de los combustibles que se queman. Se sabe poco de cómo la vegetación, como la hierba, las flores y la madera, cambia según la variabilidad climática y lo que se puede esperar de ella cuando está seca o húmeda. Aunque Estados Unidos cuenta con fuertes bases de datos, en muchas otras partes del mundo no existen las herramientas o instrumentos adecuados, lo que genera una incertidumbre excesivamente alta.
El mayor logro del comité, a futuro, podría ser identificar y recomendar las herramientas y observaciones necesarias para llevar a cabo quemas controladas de manera segura y precisa. Esto permitiría comprender mejor la incertidumbre de los modelos y pronósticos de incendios y crear estrategias de mitigación de riesgos, como evitar la exposición al humo.
«Actualmente, los sistemas que producen y transportan los incendios tienen mucha incertidumbre porque las bases de datos tienen mucha incertidumbre», explica Loría-Salazar. «Los modelos no logran capturar las condiciones meteorológicas, ya que los incendios tienen la capacidad de crear microclimas temporales por sí solos».
Por lo tanto, la misión del comité es ordenar la investigación existente, entender lo que ya se ha hecho y formular recomendaciones pertinentes y claras para guiar el camino a seguir. Entender los pasos necesarios para prevenir la pérdida de vidas, materiales y ecosistemas es un objetivo principal que podría convertirse en el mayor logro de este esfuerzo.
Se espera que el servicio de Loría-Salazar en el comité dure entre 12 y 18 meses. Al finalizar, el grupo emitirá un informe que servirá de base para la política federal en Estados Unidos acerca de incendios y humo en todo el país. Aunque su función es consultiva, las conclusiones del comité se difundirán al Congreso y a las agencias pertinentes para guiar futuras estrategias de gestión de incendios y salud ambiental.
Nuestras Redes Sociales: