Exportaciones de bienes de Costa Rica alcanzaron los US$1.512 millones en enero 2026
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América Latina está viviendo una primavera Fintech, de acuerdo con diversos estudios.
Específicamente, a contracorriente de la tendencia global, donde la inversión en fintech cayó un 13% en 2024, las más de 2,200 startups financieras de la región registraron un aumento del 86% en financiamiento de capital.
Se trata del tercer mejor año histórico para el sector en la región, solo detrás del boom de 2021 y 2022. Así lo indica el reciente reporte de Boston Consulting Group (BCG) y QED Investors, “Fintech’s Next Chapter: Scaled Winners and Emerging Disruptors”.
“Las fintech latinoamericanas crecieron 37% en ingresos interanuales, muy por encima del 22% registrado por las fintech estadounidenses. A nivel global, los ingresos fintech aumentaron 21% hasta alcanzar los US$378 mil millones en 2024. Esto es más del triple del crecimiento registrado por la industria financiera tradicional”, precisó Gonzalo Troncoso, managing director & partner de BCG.
Añadió que los segmentos con mayor tracción en América Latina incluyen adquirencia y SaaS vertical. Así como bancos digitales, plataformas de criptomonedas y modelos de “compra ahora, paga después”, (BNPL por sus siglas en inglés). Todos ellos mostrando crecimiento rentable y escalable.
El informe menciona que esta evolución refleja el paso de un enfoque de “crecer a toda costa” a uno de crecimiento sostenible: el margen EBITDA promedio de las fintech públicas globales subió de 12% en 2023 a 16% en 2024.
Por su parte, agrega el documento, la inteligencia artificial está llamada a ser una tecnología fundacional para las fintech, comparable al impacto de Internet o la telefonía móvil. Los agentes IA ya están transformando el desarrollo de productos y acelerando los tiempos de lanzamiento, mientras que las herramientas de inteligencia artificial generativa permiten a nuevos fundadores crear productos mínimos viables (MVP) en tiempos récord.
En paralelo, las finanzas en cadena están encontrando su valor real en el mercado. Las stablecoins se consolidan como herramientas de valor global, y la tokenización de activos ilíquidos, como bienes raíces, bonos y crédito privado, abren nuevas oportunidades.
Agrega que el entorno regulatorio sigue siendo clave. Específicamente, con iniciativas como la regulación del Reino Unido sobre los pagos aplazados (BNPL) y su enfoque progresivo hacia el Open Banking muestran el camino para equilibrar innovación y protección al consumidor.
A pesar del avance, la penetración de las fintech sigue siendo baja en muchos mercados y segmentos. Hoy, solo el 3% de los ingresos globales de banca y seguros han sido captados por fintech. Además, el 61% de los ingresos del sector a nivel global está en manos de las fintechs más grandes en el mundo, aquellas con más de 500 millones de dólares en ingresos anuales. En otras palabras, el mapa actual de la industria se asemeja a un queso suizo: con avances notables, pero aún con muchos espacios vacíos por explorar.
El informe de BCG señala cinco grandes tendencias que marcarán el futuro. Primero, la inteligencia artificial se consolidará como un motor transversal de productividad y personalización.
Además, se observará una creciente adopción de las finanzas en cadena, impulsada por una mayor claridad regulatoria. También se espera que los bancos digitales alcancen la rentabilidad, priorizando la expansión de productos por encima de la internacionalización.
Otro punto clave es la oportunidad de 280 mil millones de dólares en préstamos fintech, apalancados por crédito privado. Finalmente, el crecimiento estará liderado por fintechs emergentes, especialmente en los segmentos B2B, infraestructura financiera y préstamos.
“Pese a la volatilidad global, América Latina está liderando una nueva ola de transformación financiera. La región no solo atrae capital, sino que también demuestra capacidad de generar crecimiento rentable e innovación con impacto real. La primavera fintech está en marcha”, afirmó Troncoso.
Específicamente, Costa Rica se está posicionando como un laboratorio natural para la transformación financiera en América Latina. Ello mediante un ecosistema fintech en constante crecimiento, el país ha demostrado que la innovación no es exclusiva de las grandes economías.
Según datos del BID Lab, el número de fintech costarricenses se ha cuadruplicado desde 2017. Ello con un ecosistema que hoy abarca soluciones de pagos digitales, financiamiento alternativo, gestión de finanzas personales y ciberseguridad. Este avance no solo responde a una necesidad del mercado, sino a una oportunidad estratégica: transformar radicalmente la experiencia del cliente.
El foco ha pasado de la simple digitalización al uso de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial (IA), machine learning y analítica predictiva. Esta experiencia más intuitiva no solo optimiza procesos, sino que impulsa la inclusión financiera, especialmente en sectores históricamente marginados del sistema bancario tradicional.
Carlos Villaseñor, especialista en Fintech para Datasys Group, señaló que la personalización ha sido el primer paso en esta evolución: hoy las plataformas fintech adaptan sus servicios a las conductas y necesidades individuales de los usuarios, mejorando la retención y satisfacción del cliente. Sin embargo, el siguiente gran salto ya está en marcha: la predicción.
A través de modelos de IA, muchas fintech del sector financiero ya anticipan cuándo un usuario podría necesitar crédito, cambiar su patrón de gasto o requerir asistencia, y le ofrecen soluciones en tiempo real, antes incluso de que lo solicite. Es una experiencia proactiva, diseñada a la medida del cliente del futuro.
Villaseñor agregó que, en un mercado donde la velocidad de adaptación marca la diferencia entre liderar o desaparecer, la integración de tecnologías predictivas y soluciones personalizadas ya no es una opción. Si no, más bien, una necesidad.
“Las fintech en Costa Rica están demostrando que es posible innovar con propósito, acercando los servicios financieros a todos los sectores de la población. Para las empresas que aún no han iniciado este camino, el mensaje es claro: el futuro del cliente financiero ya está aquí, y exige experiencias inteligentes, seguras y centradas en sus necesidades reales”, finalizó Villaseñor.
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