Rompiendo barreras: El papel de las mujeres líderes en entornos Corporativos

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Ing. Alejandra Fernández Tortós, Directora del Instituto Robert Owen

Por: Ing. Alejandra Fernández Tortós, Directora del Instituto Robert Owen

Existe un fuego que arde en el corazón de cada mujer que se atreve a liderar en un mundo que, históricamente, no fue diseñado para nosotras. En los pasillos de las corporaciones, donde se toman decisiones que moldean el futuro, las mujeres líderes no solo rompemos barreras, sino que estamos reescribiendo las reglas del juego. Como ingeniera y directora del Instituto Robert Owen, he sido testigo del poder transformador del liderazgo femenino, un poder que no se mide solo en números, sino en la capacidad de desafiar lo imposible, inspirar a otros y construir un legado de cambio.

Nuestro impacto es innegable. Las cifras lo confirman: un estudio de McKinsey & Company (2020) reveló que las empresas con mayor presencia femenina en sus equipos ejecutivos tienen un 48% más de probabilidades de superar financieramente a sus pares. Pero esto no se trata solo de rentabilidad. Se trata de lo que aportamos: una visión que trasciende lo convencional, una empatía que une equipos, y una valentía que enfrenta tormentas con la cabeza en alto. En mi trayectoria, he liderado proyectos donde la diversidad de pensamiento —impulsada por mujeres— ha convertido crisis en oportunidades, demostrando que nuestra presencia no solo es valiosa, sino indispensable.

Sin embargo, el camino está plagado de obstáculos. En América Latina, apenas el 8% de los cargos directivos son ocupados por mujeres, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2023). Prejuicios arraigados, techos de cristal y la carga invisible de equilibrar vida personal y profesional nos desafían a diario. Recuerdo vívidamente los momentos en que mi voz fue cuestionada, no por falta de competencia, sino por el simple hecho de ser mujer en un entorno que aún lucha por desaprender siglos de inequidad. Pero cada barrera superada es un testimonio de nuestra fuerza, un mensaje silencioso que resuena: estamos aquí, y no nos detendremos.

Romper estas barreras no es solo una lucha personal; es una revolución colectiva. Las empresas deben ser aliadas del cambio, no espectadoras. Políticas de inclusión audaces — mentorías que eleven, flexibilidad que empodere y oportunidades que no discriminen — son el cimiento de un futuro equitativo. Por ello, en el Instituto Robert Owen, apostamos por formar líderes que no solo ocupen sillas, sino que transformen mesas enteras.  Nos inspiramos en figuras como Mary Barra, CEO de General Motors desde 2014, quien ha demostrado que una mujer al mando puede resucitar gigantes y redefinir industrias con audacia y humanidad.

Cada paso que damos como líderes femeninas es un acto de rebeldía y esperanza. No solo abrimos puertas; construimos escaleras para quienes vienen detrás. Imaginemos un mundo corporativo donde el talento no tenga género, donde la innovación no tenga límites, donde la empatía sea tan valorada como la estrategia. Ese mundo no es una utopía: es el horizonte que estamos trazando, juntas, con cada decisión y con cada victoria.

En conclusión, el liderazgo femenino no es un lujo ni una cuota; es una fuerza imparable que está reconfigurando el ADN de las corporaciones. Romper barreras es más que un título: es nuestra misión, nuestro grito de guerra, nuestro legado para el futuro. Desde el Instituto Robert Owen, renuevo mi compromiso de impulsar esta revolución porque, cuando una mujer lidera, no solo cambia una empresa: cambia el mundo. Y ese, queridos lectores, es un poder que nadie puede detener.

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