Exportaciones de bienes de Costa Rica alcanzaron los US$1.512 millones en enero 2026
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Por: Dr. Juan Diego Sánchez Sánchez, Ph.D
Asesor y analista financiero, abogado, profesor e investigador
Al hacer referencia a la ciencia económica, debe recordarse que su fundamento es dado bajo el principio de la escasez, planteando el problema fundamental que se aborda en esta rama del conocimiento, señalando que los recursos productivos, entiéndase, la tierra, el trabajo, el capital, y más recientemente la tecnología, el conocimiento y la información, simplemente son insuficientes para cubrir las necesidades humanas, indicando que los primeros son de naturaleza finita, mientras las segundas se aproximan a una concepción infinita.
En esta línea de pensamiento es fundamental recalcar la idea de la escasez como aspecto estructural de la economía, la cual busca la forma de administrar y mezclar estos recursos de la manera más eficaz posible, esto en aras de solventar las necesidades de la mayoría de los individuos. Nótese que el enfoque económico es dado para la satisfacción de la mayor parte posible del quantum de personas, más no a la totalidad, pues bajo un principio matemático básico, es fundamentalmente incoherente la cobertura de un infinito con una materialidad de recursos finitos.
Ahora bien, al analizar el espectro económico político, surge a la luz el eje horizontal de la izquierda y la derecha, las cuales se enfocan exclusivamente en el concepto de la propiedad sobre los factores económicos, señalando la primera su apropiación absoluta por el Estado, esto en una concepción extrema, mientras que en la segunda se promueve su tenencia en manos privadas, surgiendo una aproximación de interés, donde la derecha, aún en su máxima expresión, no manifiesta la desaparición del Estado, mientras que su contraparte izquierdista promueve la extinción de la propiedad individual en un escenario máximo.
En el espectro antes mencionado existe un eje vertical que detalla en la parte alta el autoritarismo, mientras que en su base ubica al libertarismo, implicando la imposición de ideas en el primero y la libertad absoluta en el segundo. Al correlacionar este eje con el horizontal se forman los cuadrantes ideológicos del estatismo a la izquierda y arriba, el socialismo al mismo lado pero abajo, el conservadurismo a la derecha y arriba, y por debajo en esta misma arista el liberalismo, precisando así los enfoques económicos y políticos, donde puede detallarse que la libertad ideológica en materia de la expresión y la conciencia no parece tener relación con la propiedad, sino más bien con la arbitrariedad impositiva, ya sea por el Estado, o bien, de la sociedad civil.
Al indagar más a fondo en estos espectros económicos, cabe indicar que la precisión izquierdista sostiene el menoscabo a la propiedad privada, implicando un decrecimiento de la actividad lucrativa individual, buscando a la vez el crecimiento del aparato estatal y la eliminación del uso de recursos productivos de forma libre. Este aspecto resulta ser bastante burdo, pues debe recordarse que el Estado no es generador de riqueza, sino más bien, sus ingresos son derivados de los impuestos que se cobran al sector privado, de forma que una concepción hacia la izquierda implicaría un reducido sector lucrativo, implicando menos ingresos tributarios, y por lo tanto una menor capacidad de alcanzar una eficacia económica con menor producción.
Por otra parte, al desarrollarse una determinada economía en una concepción estatista, no solamente la propiedad privada tiende a desaparecer, sino que la misma libertad de conciencia y de creencias ideológicas son menoscabadas por un aparato estatal cada vez más amplio e impositivo. Esta misma línea ideológica parece seguir el cuadrante del socialismo, el cual destaca por tener un discurso populista en demasía, pues en esencia predica la libertad de pensamiento, pero sin el derecho a la propiedad privada o la explotación lucrativa, observando una falacia existencial, donde se le engaña a las personas a escoger sus creencias, pero sin la posibilidad de recursos para sustentar su posición, lo cual al final deriva en una imposición arbitraria del Estado.
El tema se agrava al incorporar el discurso populista político en el tema, esto al señalarse de forma ridícula y errónea aspectos como la idea de la solidaridad derivada de la izquierda, la distribución igualitaria de la riqueza sin contemplar la producción y el trabajo, puntos que denotan un desconocimiento del fondo, pues básicamente el enfoque solidario deriva de la producción de riqueza privada y su libre repartición, mientras que la distribución económica funcional y eficiente deviene de la producción y la proporción de consumo, las cuales están en función marginal del aporte de cada unidad productiva a la nación.
El análisis debe ser pragmático, pues no existe un solo caso histórico donde pueda ubicarse un país exitoso de izquierda o estatista (los países nórdicos no son socialistas), ni tampoco puede ubicarse una sola migración de un país liberal o de derecha hacia uno de los antes señalados, implicando así una evidencia clara que señala que el discurso populista, izquierdista y de imposición estatal, no resulta ser más que un argumento falaz, emotivo y contraproducente con el crecimiento económico y la reducción de la pobreza.
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