El líder también conoce el piso

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Pablo Mastroeni Camacho

Por: Pablo Mastroeni Camacho.

De vez en cuando me gusta hacer zapping en televisión y encontrarme como por arte de magia alguna de esas películas que siempre me regalan mensajes para la vida. Y la semana anterior me ocurrió este caso.

Estaban pasando la película “El furor del dragón” (1972) de Bruce Lee. Sin duda alguna me atrapó. Debo reconocer que soy un fanático de la mentalidad y sabiduría que enseñó Lee a sus seguidores. La cual, hasta la fecha se mantiene viva.

La película tiene un argumento paupérrimo y que raya quizás en la comedia. Allí Lee llega a cooperar en un restaurante y termina siendo una inspiración para el equipo de compañeros que tiene. Incluso siendo una especie de salvación por un grupo mafioso que acecha constantemente el lugar.

Hay ciertos fragmentos de la película que me dejaron enseñanzas. Mismas que me sirven para ilustrar lo que deseo compartir con usted:

1. Los equipos siempre requieren de sorpresas inesperadas. El restaurante de la película está siendo acechado negativamente por un grupo mafioso. En otras palabras, una amenaza externa. ¿Cuántos de nosotros en nuestras organizaciones estamos viviendo una amenaza tras otra que nos impide, a veces, levantar la cabeza y ver más allá? ¿Cuántos de nosotros estamos cansados de esos factores negativos que golpean nuestra emocionalidad y nuestra productividad diariamente?

Créame que somos muchos los que estamos en esas situaciones. Pero, así como Bruce Lee llega de manera inesperada al restaurante y trae consigo inspiración para su equipo, así debemos entender la importancia de contar con personas claves y potenciadoras de elementos diferenciadores en nuestras organizaciones. ¡Sorpresas da la vida y están a nuestro alrededor. Pero hay que saber tomarlas de la mano porque sino se van fácilmente!

Enseñanzas adicionales para el líder

2. Todo equipo merece un inspirador. Lee en la película llega como un inspirador con su especialidad en el arte marcial “Jeet Kune Do”. Logra hacer que el grupo de meseros del restaurante, encuentre un potencial interno quizá desconocido por miedos o por inseguridades.

Busquemos hasta más no poder, profesionales que enriquezcan la esencia de nuestros equipos laborales. Personas que impregnen y contagien autenticidad pura en el desarrollo de las estrategias del equipo y le hagan crecer. No busque influenciar, que lo que va a terminar haciendo es que la gente siga su línea de acción. Mejor busque inspirar que lo que terminará logrando es brindar los ingredientes para que la receta se cocine de una manera distinta. Pero con un resultado exquisito.

3. El líder también conoce el piso. Cuando uno piensa en Bruce Lee, uno puede tener la noción de que su excelencia profesional le impide recibir golpes, caerse, sentir dolor o impotencia. Pero en la película, se encuentra con otro gran experto en artes marciales, protagonizado por Chuck Norris. En la que fue considerada como la “pelea del siglo” y con la que cierra la producción, Norris da el primer y certero golpe. Bota a Lee. Le genera dolor. Pero, a la vez, le genera un sentimiento de reflexión, de análisis, de sapiencia. No de venganza ni de reacción visceral. Lee concluye su magistral pelea con una lección de habilidades, movimientos y golpes que son un oasis para la vista.

En la vida real deberíamos entender esto y ponerlo en práctica. El líder se cae, tropieza, son seres humanos, tienen emociones, sentimientos, actitudes, comportamientos que se vale modificar. El líder puede recibir golpes, sentir dolor, llorar, gritar, ser arrasados. Pero puede regalarse la oportunidad de reacción que les hará más sólidos en sus próximos movimientos.

Conclusión

Así como Bruce Lee llegó de sorpresa, inspiró, cooperó con la modificación de patrones y comportamientos de los compañeros del restaurante. Les sirvió para ser más sólidos en mente. Tuvo una batalla que lo botó, pero le enseñó y le sirvió como trampolín para ganar su partida.

Le invito a usted también a encontrar esa ruta de acción que hará de su equipo, un grupo de seres humanos más reales, más auténticos. Así como de usted un líder más enfocado en la inspiración. 

Eso sí, dormirnos en los laureles no es sinónimo de productividad. El buen líder reflexiona todo lo que le acabo de compartir. Pero tiene tres palabras mágicas: ejecuta, resuelve y acciona. ¿Las está cumpliendo actualmente en su organización?

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