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Por: Allan Loría
Especialista en envejecimiento social.
En Costa Rica, la esperanza de vida promedio es de 81 años. Siendo el país donde las personas viven más años en Latinoamérica. Este crecimiento en la esperanza de vida a nivel global plantea un reto muy grande a nuestros países, gobiernos y a la misma raza humana.
Esta alza en la longevidad gracias a los avances en áreas como la medicina y la agricultura contrastan con la percepción negativa que tienen la mayoría de personas sobre el envejecimiento y la vejez.
Esta negativa hacia envejecer no es algo nuevo de esta generación. Viene desde hace miles de años. Por ejemplo Cleopatra con sus baños de leche, Juan Ponce de León buscando en Puerto Rico la fuente de la eterna juventud. Como bien lo dijo escritor satírico irlandés Jonathan Swift: “Todo el mundo quisiera vivir largo tiempo, pero nadie querría ser viejo”.
Si la mayoría de personas queremos vivir muchos años y deseamos que nuestra existencia sea lo más placentera posible, tenemos que recordar que el proceso de envejecimiento nos acompaña desde que nacemos. Por más cremas que usemos, operaciones o tratamientos que nos hagamos, la procesión va por dentro. Frases tales como: “por viejo es que a uno le pasa esto…”. “Ya a estas edades es normal…”. Tratan de ocultar la falta de responsabilidad individual de cómo hemos cuidado nuestro cuerpo y mente durante las décadas pasadas.
La mayoría somos injustos con la vejez. Le echamos todas las culpas. La señalamos como la madre de muchas enfermedades. Como las relacionadas con el corazón, la circulación, la demencia.
Según el área de estadística de la Caja Costarricense de Seguro Social, el 52% de los diagnósticos nuevos de diabetes en Costa Rica son detectados antes de los 50 años de edad. Trayéndose esto abajo la creencia de que la diabetes está asociada a la tercera edad.
A la llamada edad de oro se le cargan los kilos de más. Le achacamos la pérdida de tono muscular, flexibilidad, equilibrio, agilidad y otros atributos equivocadamente asociados a la sobrevalorada juventud. Siendo en realidad la falta de disciplina al alimentarnos, ejercitarnos y descansar bien, lo que nos lleva a deteriorar nuestro cuerpo durante años. Esto para después de forma ingenua repetir el discurso de que es por estar envejeciendo que no estamos en forma y que no tenemos energía.
La vejez es la cosecha de la vida. En cada momento de nuestra existencia estamos preparando la vejez que vamos a vivir. Estamos tomando decisiones que nos acercan o alejan de esa visualización que tenemos.
Según lo demostró en los años 90 el estudio Longevity Increased by Positive Self-Perceptions of Aging de la psicóloga social Becca R. Levy (Universidad de Yale), la percepción que tengamos de nuestra vejez será una profecía cumplida de la misma. Por lo tanto, cada quien elige si le da importancia al miedo o más bien se prepara hacia esta maravillosa etapa con más responsabilidad y respeto por el ciclo natural de la vida.
Creencias. Romper con la creencia cultural de que la vejez está asociada a debilidad y decadencia. Tomando como ejemplo de envejecimientos éxitos a las cientos de personas en el mundo que llegan a vivir incluso más de 100 años Esto como los habitantes de la zonas azules como la ubicada en Nicoya, Costa Rica.
Amistad. Ocuparse de crear buenas relaciones interpersonales que permitan tener una red de apoyo bien fortalecida. Para poder acudir a ella cuando sea necesario.
Más verde. Procurar una alimentación mayoritariamente basada en plantas. Esta alimentación disminuye el riesgo de enfermedades cardiometabólicas, según lo indica el estudio realizado por la Dra. Hana Kahlenova, M.D., Ph.D, directora Physicians Committee for Responsible Medicine (PCRM) en el Journal of the American College of Nutrition.
Moverse. Hacer actividad física de forma diaria enfocada en mejorar y fortalecer el equilibrio, elasticidad, motricidad y fuerza. Estos son elementos básicos para mantener una funcionalidad óptima del cuerpo.
Chequeos. Realizar controles médicos de forma regular para poder atender a tiempo cualquier padecimiento.
Hacer tribu. Mantenerse integrado en grupos sociales que le permitan estar actualizado en diversas áreas como por ejemplo la tecnología.
Leer. La lectura mejora la reserva cognitiva, la memoria, combate la depresión y te mantiene actualizado.
Una vejez a plenitud está reservada solo para los valientes. Una vejez digna está reservada para seres humanos que realmente abracen con amor su propio proceso. Aceptándolo sin mayores banalidades estéticas.
Una vejez de oro está reservada solo para las mujeres y los hombres que día a día se ocupen de crear relaciones personales sanas. Que viven abonando con sana aceptación su autoestima.
Una vejez llena de luz está reservada para personas valientes que cultivan su mente a diario y que ejercitan su cuerpo con respeto y compromiso.
Una vejez poderosa está reservada para ti. A partir del momento que te dediques a construirla.
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