Hotel Origins Astral busca impulsar turismo de naturaleza y experiencias familiares en el norte de Costa Rica

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Hotel Origins Astral busca impulsar turismo de naturaleza y experiencias familiares en el norte de Costa Rica

El norte de Costa Rica suma una nueva propuesta turística de alto nivel con la apertura de Origins Astral. Este es un hotel ubicado en Bijagua, que apuesta por un concepto de hospitalidad enfocado en la naturaleza, sostenibilidad y experiencias compartidas entre familias y grupos de amigos.

El nuevo hotel se posiciona como una extensión del proyecto turístico Origins, pero con una propuesta diferenciada orientada a un público más amplio. La iniciativa surge como respuesta a nuevas tendencias del turismo internacional, que demandan espacios privados, contacto con la naturaleza y actividades personalizadas.

Claudia Silva, gerente general de Origins Astral, explicó que el proyecto nació a partir de la evolución del hotel Origins Floral, y de las necesidades detectadas en los visitantes tras la pandemia.

“Floral abrió originalmente enfocado en parejas, lunamieleros y celebraciones de aniversario. Sin embargo, después de la pandemia empezamos a recibir muchas familias que querían reencontrarse en espacios abiertos y privados”, comentó Silva.

La llegada de estos nuevos perfiles de viajeros llevó al equipo a replantear su oferta. Según Silva, convivir en un mismo espacio con lunamieleros y grupos familiares generaba dinámicas distintas que debían atenderse con propuestas específicas.

“Fue entonces cuando surgió la idea de buscar un terreno y crear un concepto distinto. Pensamos en un hotel dirigido a familias y grupos de amigos, más casual, con instalaciones que permitan disfrutar juntos sin afectar la tranquilidad del hotel Origins Floral”, añadió.

Un hotel con vista privilegiada en el norte del país

Origins Astral se ubica en una zona estratégica del norte de Costa Rica, cerca de Bijagua y aproximadamente a dos horas de la frontera con Nicaragua. Desde el hotel se observa el lago de Nicaragua y, en días despejados, el archipiélago de Solentiname.

El entorno se caracteriza por amplias fincas privadas y extensas áreas naturales, lo que permite mantener una baja densidad de construcción en la zona.

Silva destacó que el terreno fue descubierto casi por casualidad mientras exploraban áreas cercanas al hotel Origins Floral. “Llegamos a este lugar y no podíamos creer que estuviéramos tan cerca del otro hotel y con una vista tan espectacular”, relató.

Añadió que la cercanía entre ambos proyectos es parte de su propuesta de valor. Esto porque los huéspedes pueden desplazarse entre propiedades mediante senderos naturales que atraviesan el bosque.

“En cinco minutos se cruza un pequeño puente y se llega al otro hotel caminando, bordeando el bosque”, explicó la gerente general.

Inversión y proceso de construcción del hotel

Silva recordó que el desarrollo del hotel implicó un proceso de construcción cercano a los 18 meses y la participación de un amplio equipo técnico y especializado.

Durante el pico del proyecto, cerca de 200 personas trabajaron en el desarrollo de las villas, las áreas comunes, el restaurante, el Kids Club y la piscina.

Añadió que, aunque el proyecto comenzó con un concepto más reducido, el diseño evolucionó conforme avanzaba la planificación.

“La idea inicial fue creciendo orgánicamente. Empezamos con algo más pequeño, pero al analizar el mercado, comparar espacios con otros establecimientos y revisar lo que buscaban los viajeros, fuimos ampliando las áreas”, explicó Silva.

El resultado es un hotel que combina amplitud, privacidad y diseño arquitectónico integrado con el entorno natural.

Específicamente, el hotel cuenta con siete villas que, gracias a su diseño modular, pueden dividirse en diferentes configuraciones de habitaciones.

En total, el complejo puede ofrecer hasta 18 habitaciones cuando las villas se separan, lo que permite alojar, aproximadamente, a 44 personas.

Esta flexibilidad responde a la estrategia comercial del hotel para adaptarse tanto a parejas como a grupos familiares más amplios.

Según Silva, precisamente, la modularidad permite ofrecer distintas categorías de hospedaje sin perder privacidad. “Una villa puede venderse como una habitación deluxe para una pareja, como una master suite con áreas sociales o incluso como una villa completa para grupos más grandes”, detalló Claudia.

Los espacios incluyen cocina, sala, terraza, piscina privada y habitaciones independientes que pueden adaptarse a diferentes configuraciones.

Un hotel con enfoque en sostenibilidad

Uno de los elementos distintivos del hotel es el uso de techos verdes, una característica que forma parte del ADN del proyecto Origins.

Cada techo alberga, aproximadamente, 1.500 plantas de más de diez especies distintas, seleccionadas cuidadosamente para promover la biodiversidad y evitar que compitan entre sí.

“Los techos verdes tienen un doble y hasta triple propósito. Estos ayudan a la conservación, aportan frescura a las estructuras y contribuyen a combatir el cambio climático”, explicó Silva.

Además, estos espacios verdes funcionan como ecosistemas para insectos polinizadores. “Tenemos mariposas, colibríes, abejas y muchos otros insectos que se benefician de esta vegetación. Es una forma de apoyar la biodiversidad local durante todo el año”, añadió la gerente general.

La instalación de estos techos implicó un proceso artesanal que incluyó capas especiales de sustrato y sistemas de riego que garantizan su mantenimiento durante todo el año.

El proyecto también incorpora prácticas de sostenibilidad heredadas del hotel Origins Floral, incluyendo iniciativas de conservación y reconocimiento internacional por sus prácticas ambientales.

Experiencias diseñadas para conectar con la naturaleza

Más allá de la infraestructura, el hotel apuesta por una oferta de experiencias que conecten a los visitantes con la naturaleza y la cultura local.

Entre las amenidades destacan:

  • Piscina infinita con vista al paisaje.
  • Astro Kids Club para niños.
  • Senderos naturales.
  • Tours guiados por el bosque.
  • Recorridos nocturnos.
  • Sesiones de yoga.
  • Actividades de plantación de árboles.
  • Observación de estrellas cuando el clima lo permite.

Silva explicó que el objetivo es ofrecer actividades que complementen la estancia sin necesidad de salir del hotel. “El 80% de la experiencia del cliente está en lo que vive dentro del hotel. En las actividades, la gastronomía y las experiencias”, afirmó.

Integración con la economía local

Precisamente, una parte importante del concepto del hotel es la integración con productores y finqueros de la zona.

Para lograrlo, el hotel trabaja en el desarrollo constante de tours diseñados junto con comunidades y emprendedores locales, lo que permite a los huéspedes conocer actividades rurales y contribuir al desarrollo económico del área.

“Estamos creando experiencias desde cero con los finqueros, capacitándolos para que puedan ofrecer actividades auténticas a los visitantes”, explicó Silva.

Estas iniciativas incluyen recorridos a caballo, picnics en fincas cercanas y visitas a emprendimientos locales. El objetivo, según la gerente general, es impulsar un modelo de turismo que genere valor compartido.

“Para nosotros es muy importante que el crecimiento del hotel también ayude a mejorar el nivel de vida de las comunidades cercanas”, indicó Silva.

Un hotel enfocado en el mercado internacional

El hotel apunta principalmente a un público internacional, con una composición aproximada de 70% visitantes estadounidenses y 30% europeos. No obstante, no excluye a los turistas costarricenses.

Este perfil influye en el diseño del hotel, especialmente en la integración de espacios interiores y exteriores.

“Al viajero europeo le gusta estar realmente en contacto con la naturaleza. Por eso diseñamos espacios donde se puede vivir adentro y afuera al mismo tiempo”, señaló Silva.

Las villas incluyen toldos y terrazas que permiten abrir completamente las áreas hacia el entorno natural o cerrarlas cuando se busca mayor privacidad.

El hotel se posiciona dentro del segmento de turismo de lujo y experiencias exclusivas.

Las tarifas pueden variar según la configuración de la villa y la temporada; no obstante, Silva mencionó que los precios pueden iniciar alrededor de US$750 por noche para una habitación y llegar hasta US$2.900 por noche en villas completas, mientras que en temporadas de alta demanda como Navidad y Año Nuevo pueden alcanzar los US$9.000 por noche.

Estas tarifas incluyen varios servicios y actividades dentro del hotel.

Perspectivas del hotel y crecimiento futuro

Aunque el hotel tiene poco tiempo de operación, el equipo ya evalúa nuevas experiencias y propuestas gastronómicas para fortalecer la oferta.

Entre las ideas en desarrollo se encuentran brunch especiales, eventos tipo barbecue y nuevas rutas turísticas diseñadas junto con productores locales.

“Siempre estamos pensando en innovar y en crear experiencias que hagan que el visitante quiera quedarse más tiempo en el hotel”, concluyó Silva.

Con su apertura, Origins Astral busca consolidarse como un hotel que combina naturaleza, sostenibilidad y hospitalidad personalizada en una de las regiones más biodiversas del país. Además de fortalecer la oferta turística del norte de Costa Rica y posicionando a Bijagua como un destino emergente para viajeros nacionales e internacionales.

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