Esto deben saber las empresas centroamericanas al expandirse a otros países
Últimas Noticias:
La continuidad de las empresas familiares implica preparar a quienes asumirán nuevas responsabilidades, fortalecer las estructuras de gestión y construir una visión compartida que permita al negocio evolucionar y preservar su identidad.
Así lo señalan especialistas quienes añaden que su relevancia económica se refleja en el Índice Global de Empresas Familiares 2025, elaborado por EY y la Universidad de St. Gallen. Específicamente, las 500 mayores empresas familiares incluidas en esta clasificación registran ingresos anuales agregados de US$8,8 billones. Además, emplean a 25,1 millones de personas en 44 países y territorios.
Para Viviana Boza, socia directora de Savia Studio, en este contexto la preparación del relevo sigue siendo un desafío para las empresas familiares. Por ejemplo, el informe de Deloitte Private sobre sucesión y próxima generación, publicado en 2026, identifica tres retos principales entre las empresas consultadas. Estas son la preparación o experiencia insuficiente de la siguiente generación (35%); la dificultad para encontrar una persona sucesora adecuada (33%); y la resistencia del liderazgo actual a ceder el control (32%).
“La sucesión se construye desde mucho antes del retiro de la persona fundadora. Preparar a la siguiente generación significa desarrollar capacidades, establecer reglas claras para tomar decisiones y generar espacios de confianza para conversar sobre el futuro de la empresa”, señaló Boza.
Boza comentó que para abordar los desafíos de la continuidad en las empresas familiares se debe incluir aspectos relacionados a la gobernanzas, cultura y capacidades de cambio.
Añadió que otro aspecto es tener en cuenta que la incorporación de nuevas generaciones representa una oportunidad para combinar la experiencia de quienes fundaron o consolidaron la empresa con nuevas competencias y perspectivas para responder a los cambios del mercado.
En este sentido, mencionó, el acceso a posiciones de liderazgo requiere criterios claros de preparación y desempeño. Esto tanto para integrantes de la familia como para profesionales externos. Para Boza, una transición progresiva permite desarrollar credibilidad ante los equipos de trabajo, asumir responsabilidades con acompañamiento y fortalecer la capacidad de dirección.
De igual forma, afirma, preservar el legado también implica reconocer qué prácticas deben evolucionar. Acá es donde las empresas familiares pueden mantener sus valores y su identidad mientras actualiza su estrategia, profesionaliza su gestión e incorpora capacidades para competir y crecer.
“El legado se fortalece cuando se convierte en capacidades, acuerdos y prácticas que sostienen a la organización. Preparar la sucesión es construir las condiciones para que la experiencia acumulada y las nuevas perspectivas contribuyan al futuro de la empresa”, concluyó Boza.
Nuestras Redes Sociales: