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Ante la posibilidad de materialización de riesgos, el 64% de empresas en Centroamérica consideran que el principal impacto se traduciría en pérdida de clientes. Mientras que 52% contemplaría reconfigurar su modelo de negocio.
Así se desprende del estudio Riesgos en México y Centroamérica 2026 de KPMG México.
De acuerdo con el estudio, a pesar de las crecientes amenazas en el entorno empresarial, el 22% de empresas en Centroamérica aún no cuentan con un programa de gestión de riesgo empresarial o se encuentran en planes de implementarlo en un futuro cercano.
“Actualmente la resiliencia empresarial depende de qué tan rápido y con qué profundidad la Alta Dirección integra el análisis y gestión de riesgos emergentes, como son la volatilidad global y el uso de inteligencia artificial, en sus modelos de gobernanza. Es decir, ya no solo se trata de reaccionar a los riesgos cuando se presentan, sino de anticiparlos, medirlos e integrarlos en la toma de decisiones estratégicas”, señala Juan Carlos Reséndiz, Socio Líder de Asesoría en Gobierno Corporativo, Riesgo y Sostenibilidad de KPMG México.
En 2026, en Centroamérica figuran como principales riesgos los cambios en el entorno geopolítico (78%), los ciberataques (73%). Así como las nuevas regulaciones (60%) a corto plazo.
A largo plazo, las emergencias sanitarias se mantienen como una de las principales preocupaciones del 50% en las empresas de Centroamérica. Además, cobran mayor peso las políticas monetarias restrictivas y la reducción extrema de liquidez (50%); así como el rezago en innovación y transformación digital (48%).
La agenda ambiental, social y de gobierno corporativo (ASG) se ha convertido en un componente importante para fortalecer la confianza y la reputación de las organizaciones, a través de un enfoque en el capital humano y la sostenibilidad operativa. Desde un enfoque de riesgos, para las empresas en Centroamérica destacan la generación y eficiencia energética (54%) y contar con una cadena de suministro sostenible (51%) como factores predominantes para la resiliencia a largo plazo.
“Los riesgos que antes considerábamos emergentes ya no son un escenario hipotético para las empresas en Centroamérica, sino una realidad que puede afectar directamente su competitividad y la relación con sus clientes. Fortalecer los planes de continuidad del negocio y la gestión integral de riesgos es clave para anticipar disrupciones, proteger la operación y mantener la confianza en un entorno cada vez más volátil”, concluyó Federico García, Socio de Asesoría de Soluciones de Riesgos de KPMG Costa Rica.
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