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Hace dos décadas, el mercado de valores costarricense se caracterizaba por una concentración en instrumentos de corto plazo y en deuda soberana, en un entorno donde predominaban la liquidez y la certidumbre del cupón, según describen actores del sector.
Con el paso del tiempo, el mercado incorporó nuevos instrumentos, entre ellos fondos inmobiliarios, vehículos de crecimiento con exposición internacional, ETF y productos que incorporan criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), los cuales forman parte de la oferta disponible actualmente en el mercado de valores.
Diversos actores e instituciones del sector coinciden en que esta evolución del mercado de valores se ha dado de forma gradual y ha estado vinculada, entre otros factores, a cambios en el comportamiento del inversionista, a la introducción de nuevos productos por parte de los intermediarios y al desarrollo de marcos que han permitido ampliar la oferta de instrumentos.
Este proceso también ha estado acompañado por una ampliación progresiva del menú de inversión y por un inversionista que, si bien ha incorporado nuevas alternativas en algunos segmentos, mantiene una alta concentración en renta fija y en instrumentos de corto plazo, de acuerdo con los voceros consultados.
Durante buena parte de los años 2000, el mercado de valores en Costa Rica operó bajo una lógica enfocada en el corto plazo y en la renta fija soberana. Así lo explicó Víctor Chacón, director ejecutivo de la Cámara de Fondos de Inversión (CAFI), al referirse a las condiciones que marcaron el desarrollo inicial del mercado de valores local.
“Hace 20 años, el reto era evolucionar desde un entorno totalmente de mercado de dinero, donde todo giraba alrededor de la inversión a menos de un año en renta fija soberana”, indicó Chacón.
Ese contexto incidió en la estructura del ecosistema bursátil. La oferta de instrumentos era limitada, el número de emisores reducido y las alternativas de diversificación eran acotadas para el inversionista promedio. Con el tiempo, comenzaron a incorporarse nuevas opciones dentro del mercado.
De acuerdo con Chacón, actualmente el mercado cuenta con fondos inmobiliarios, fondos de proyectos, vehículos accionarios y algunas alternativas con exposición internacional, lo que ha ampliado las opciones disponibles para la construcción de portafolios.
Desde la perspectiva del Grupo Financiero Mercado de Valores, la apertura hacia mercados internacionales respondió a la necesidad de incorporar nuevas alternativas de inversión dentro de los portafolios de los clientes, ante la limitada disponibilidad de instrumentos accionarios en el mercado local. La entidad señaló que, desde inicios de los años 2000, decidió ofrecer a sus clientes acceso a mercados fuera de Costa Rica como parte de su estrategia de inversión.
En paralelo, la aparición y el desarrollo de fondos inmobiliarios y de crecimiento introdujeron nuevas alternativas dentro del mercado. A partir de estos cambios, voceros del sector describen una evolución del portafolio del inversionista, que ha incorporado activos de mayor plazo y exposición internacional, junto con otras estrategias de inversión.
Si bien la oferta de instrumentos se ha ampliado y el acceso a mercados internacionales es más amplio que en décadas anteriores, los voceros coinciden en que el comportamiento del inversionista sigue influyendo en la dinámica del mercado de valores.
La preferencia por la renta fija, los plazos cortos y la estabilidad continúa presente en una parte significativa de las decisiones de inversión.
Para el director ejecutivo de CAFI, este comportamiento responde a una cultura de ahorro e inversión enfocada en instrumentos de bajo riesgo, reflejada en la concentración de recursos en fondos de mercado de dinero y otros vehículos conservadores. Según explicó, este patrón se ha visto influido tanto por factores culturales como por eventos que incrementaron la aversión al riesgo, como la pandemia, el aumento de la inflación y el ajuste en las tasas de interés, factores que influyen en las decisiones de inversión.
En ese contexto, también se observan cambios en segmentos específicos del mercado. Grupo Financiero Mercado de Valores indicó que algunos inversionistas han incorporado fondos mixtos, vehículos con exposición internacional y productos con criterios ASG, aunque este proceso se ha dado de manera progresiva.
De acuerdo con los voceros consultados, los inversionistas institucionales y aquellos con mayor patrimonio son los que han incorporado con mayor frecuencia estrategias de diversificación internacional, ETF y fondos de crecimiento, mientras que otros segmentos del mercado, como lo son los inversionistas de perfil tradicional, mantienen esquemas de inversión más conservadores.
Por otra parte, Adriana Rodríguez, gerente general de ACOBO Puesto de Bolsa, explicó que el cambio generacional comienza a reflejarse en el comportamiento de algunos inversionistas. Según indicó, el acceso temprano a información financiera, plataformas digitales y mercados internacionales se ha traducido en una mayor familiaridad con productos de renta variable.
Rodríguez señaló que un ejemplo de ello es el caso de determinados fondos de crecimiento con exposición a renta variable internacional, en donde los movimientos del mercado no necesariamente derivaron en salidas de recursos o inversionistas, sino, al contrario, en decisiones de inversión alineadas con horizontes de mediano y largo plazo.
Para Chacón, estas dinámicas muestran la coexistencia de distintos perfiles de inversionista dentro del mercado de valores costarricense.
La incorporación de los fondos cotizados en bolsa (ETF) respondió, según los voceros consultados, a la estructura del mercado accionario local y a la necesidad de contar con mecanismos que permitieran acceder a renta variable internacional dentro de un marco regulado.
Desde la óptica del Grupo Financiero Mercado de Valores, los ETF ofrecieron una alternativa para incorporar exposición a acciones internacionales ante la limitada disponibilidad de opciones accionarias en el mercado costarricense. La entidad explicó que estos instrumentos permiten invertir en canastas de valores que replican índices bursátiles o sectores específicos, lo que facilita la diversificación a través de un solo vehículo sin necesidad de realizar inversiones directas en acciones individuales.
Además, indicó que, mediante los ETF, el inversionista puede acceder a mercados internacionales de renta variable bajo esquemas regulados, con reglas de operación claras y con información disponible sobre los activos subyacentes que conforman cada fondo.
En el caso de BN Fondos, la entidad explicó que la introducción de ETF respondió al interés de los inversionistas por acceder a activos y mercados que no estaban disponibles en el mercado costarricense bajo esquemas tradicionales.
De acuerdo con Ileana Atán Chan, gerente general a.i. de BN Fondos, la experiencia de la administradora con este tipo de vehículos mostró una participación relevante de inversionistas. “En nuestro caso, la adopción de ETF se reflejó tanto en el número de participantes como en el crecimiento de los montos administrados en un período relativamente corto”, explicó.
Por otra parte, Rodríguez señaló que estos instrumentos también cumplen una función pedagógica dentro del mercado. Según explicó, los ETF permiten a los inversionistas familiarizarse con la inversión en renta variable a través de estructuras diversificadas y con horizontes de inversión de mediano y largo plazo.
En conjunto, los voceros consultados señalaron que, aunque los ETF han sido utilizados como un mecanismo para acceder a mercados globales y ampliar las alternativas de inversión disponibles para el inversionista costarricense; este tipo de instrumentos no pueden sustituir la necesidad de fortalecer la oferta de instrumentos accionarios a nivel local.
La evolución del mercado de valores costarricense también ha incorporado instrumentos asociados a criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), orientados a canalizar recursos hacia proyectos con impacto medible en distintos sectores de la economía.
Desde la perspectiva del Grupo Financiero Bolsa Nacional de Valores, el desarrollo de estos instrumentos ha requerido la definición de lineamientos y estándares específicos que permitan identificar y clasificar los proyectos elegibles bajo estos criterios. La entidad explicó que los lineamientos para bonos verdes, sociales y sostenibles buscan fortalecer la transparencia y brindar información clara a los inversionistas sobre el destino de los recursos.
“La creación de estos estándares busca asegurar que los recursos efectivamente se destinen a proyectos con impacto verificable y que los inversionistas cuenten con información clara y comparable”, indicó el Grupo Financiero Bolsa Nacional de Valores.
Esta entidad añadió que este marco normativo facilita que emisores e intermediarios estructuren instrumentos financieros que incorporen criterios ASG, al tiempo que establece parámetros para el seguimiento y la divulgación de información relacionada con el uso de los fondos captados.
Según detalló Atán, gerente general a.i. de BN Fondos, los fondos con enfoque ambiental permiten canalizar el ahorro hacia proyectos que, además de generar rendimientos, incorporan criterios de eficiencia energética, uso responsable de recursos y estándares ambientales desde su diseño.
Desde CAFI, su director ejecutivo explicó que este tipo de instrumentos presenta particularidades frente a los fondos tradicionales. Según indicó, su estructuración implica mayores niveles de complejidad, así como procesos de diseño y seguimiento más exigentes, dada la necesidad de verificar el cumplimiento de los criterios ASG definidos.
“Son estructuras más complejas y con mayores costos de diseño y seguimiento, pero también permiten vincular el ahorro con proyectos productivos y con impacto específico”, afirmó Chacón.
De acuerdo con los actores consultados, el desarrollo de fondos verdes y sostenibles está asociado a la existencia de marcos claros, procesos de estructuración definidos y mecanismos de seguimiento que permitan verificar el cumplimiento de los criterios establecidos para este tipo de instrumentos.
La evolución del mercado de valores costarricense también ha estado vinculada a factores que van más allá del diseño de productos. Entre ellos, la educación financiera de los inversionistas y el marco regulatorio bajo el cual operan los distintos participantes del mercado han sido señalados por los actores consultados como elementos que inciden en el desarrollo del mercado.
Chacón explicó que el nivel de comprensión de los instrumentos financieros influye en las decisiones de inversión y en la adopción de productos con estructuras más complejas. Según indicó, la educación financiera permite que los inversionistas comprendan mejor los riesgos, horizontes y características de los distintos vehículos disponibles.
“La educación financiera es un elemento fundamental para que el inversionista pueda entender cómo funcionan los distintos instrumentos, cuáles son sus riesgos y cuál es el horizonte adecuado para cada producto”, señaló Chacón.
Añadió que, en la medida en que los inversionistas cuentan con mayor información y asesoría, se facilita la incorporación de instrumentos que requieren una comprensión más amplia, como aquellos con exposición a renta variable, mercados internacionales o criterios ASG.
Desde la perspectiva de los intermediarios, la regulación también cumple un papel relevante en la estructura del mercado. El Grupo Financiero Mercado de Valores explicó que el marco regulatorio establece las condiciones bajo las cuales pueden estructurarse y ofrecerse los distintos instrumentos, así como los requerimientos de información y transparencia hacia los inversionistas.
La entidad indicó que la existencia de reglas claras contribuye a generar confianza en el mercado y a delimitar el alcance de los productos disponibles, tanto para los intermediarios como para los inversionistas.
En esta misma línea, el Grupo Financiero Bolsa Nacional de Valores señaló que la regulación y los lineamientos del mercado buscan ordenar la oferta de instrumentos y establecer criterios homogéneos para la divulgación de información.
“La regulación y los lineamientos del mercado buscan establecer reglas claras y homogéneas para todos los participantes, de manera que el inversionista pueda contar con información suficiente para la toma de decisiones”, indicó el Grupo Financiero Bolsa Nacional de Valores.
Al analizar la evolución del mercado de valores costarricense, los actores consultados concuerdan en que su desarrollo está vinculado a una combinación de factores estructurales, regulatorios y de participación de los distintos sectores económicos.
Chacón señaló que el mercado de capitales cumple una función específica dentro del sistema financiero, al canalizar el ahorro hacia proyectos productivos y distintos instrumentos de inversión. Según explicó, el fortalecimiento de este mercado está asociado a la participación de emisores, inversionistas e intermediarios dentro de un marco definido.
“El mercado de capitales requiere de emisores, de inversionistas y de intermediarios que participen activamente bajo reglas claras”, indicó Chacón.
Desde la perspectiva del Grupo Financiero Bolsa Nacional de Valores, el desarrollo del mercado también está relacionado con la existencia de marcos normativos y operativos que permitan la estructuración y negociación de instrumentos financieros. Precisamente, la entidad explicó que su rol se centra en proveer la infraestructura y los lineamientos necesarios para que las transacciones se realicen de forma ordenada y transparente.
“El mercado requiere reglas claras, procesos definidos y mecanismos que permitan la negociación y el acceso a la información por parte de todos los participantes”, señaló esta entidad.
En esta misma línea, los intermediarios destacaron que la ampliación de la oferta de instrumentos está asociada a la participación de emisores que utilicen el mercado de valores como una alternativa de financiamiento. Un aspecto relevante para el desarrollo del mercado, de acuerdo con Grupo Financiero Mercado de Valores, es la incorporación de nuevos emisores y a la disponibilidad de instrumentos que respondan a distintas necesidades de inversión.
La entidad explicó que la presencia de una mayor variedad de instrumentos facilita la construcción de portafolios y amplía las opciones disponibles para los inversionistas.
Por su parte, Rodríguez señaló que la participación del inversionista también forma parte de este proceso. Según explicó, la toma de decisiones informadas, apoyada en educación financiera y asesoría, incide en la forma en que los inversionistas utilizan el mercado de valores y los instrumentos disponibles.
En ese contexto, las entidades señalan que la interacción entre emisores, intermediarios, reguladores e inversionistas constituye el entorno sobre el cual se da la evolución del mercado de valores costarricense, según las condiciones y reglas vigentes.
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