Pymes representan oportunidad estratégica de crecimiento para instituciones financieras
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Ahorrar no depende únicamente de cuánto dinero gana una persona, sino también de cómo administra sus ingresos, organiza sus gastos y establece prioridades financieras. De acuerdo con especialistas, crear este hábito, incluso con cantidades pequeñas, puede ayudar a los hogares costarricenses a enfrentar gastos inesperados. Así como reducir su vulnerabilidad económica y alcanzar objetivos personales y familiares.
Sin embargo, convertir el ahorro en una práctica constante continúa siendo un desafío para una parte importante de la población. Según el estudio El Ecosistema Financiero del Hogar Costarricense, realizado por la Oficina del Consumidor Financiero (OCF) entre junio y julio de 2026, mediante una consulta a 1.200 personas adultas de todo el país, más del 90% considera importante ahorrar para el futuro, pero solamente el 50% de los hogares consigue hacerlo todos los meses.
La investigación también señala que, entre quienes logran ahorrar, lo más habitual es destinar entre un 5% y un 10% de los ingresos mensuales. La preparación para la jubilación es una de las principales motivaciones, mencionada por el 29% de las personas que ahorran. Esta es seguida de la creación de un fondo para emergencias, con un 28%.
Entre los principales obstáculos para ahorrar se encuentran las limitaciones económicas y los compromisos financieros. Un 71% de las personas considera que podría ahorrar más si tuviera mayores ingresos, mientras que el 51% identifica los gastos inesperados como una dificultad y el 47% reconoce que las deudas reducen su capacidad de ahorro.
De acuerdo con especialistas, uno de los primeros pasos consiste en establecer para qué se quiere ahorrar. Contar con un objetivo definido facilita determinar cuánto dinero se necesita, durante cuánto tiempo debe reservarse y qué alternativas pueden utilizarse para alcanzar la meta.
Laura Moreno, vicepresidenta de Relaciones Corporativas de BAC, explica que el ahorro resulta más sencillo cuando responde a un propósito previamente establecido. Esto porque genera motivación y facilita incorporar el hábito a las finanzas personales y familiares.
En la misma línea, Jorge Solís, asesor y coach de finanzas y emprendimiento, recomienda responder tres preguntas fundamentales antes de comenzar. Estas son ¿para qué estoy ahorrando?, ¿cuándo necesitaré ese dinero? y ¿qué tan fácil necesito que sea acceder a esos recursos?
El especialista también aconseja asignar un nombre y una fecha a cada meta. Por ejemplo, crear un ahorro para la educación de los hijos, la prima de una vivienda, unas vacaciones o un fondo de emergencia permite visualizar el objetivo y dar seguimiento a los avances.
Una vez definido el propósito, el siguiente paso es incorporar el ahorro al presupuesto mensual, en lugar de esperar a guardar únicamente el dinero que sobra.
Cindy Rivera, gerente de Inclusión Financiera de Coopenae y Wink, señala que el hábito de ahorrar puede construirse progresivamente, Esto a partir de metas alcanzables y decisiones conscientes sobre la utilización de los recursos.
Como ejemplo, separar ₡1.000 diarios permite acumular ₡30.000 en 30 días. Aunque la cantidad puede parecer pequeña, mantener esa práctica permite construir una reserva sin necesidad de comenzar con grandes sumas de dinero.
Para facilitar la constancia, los especialistas recomiendan separar una cantidad fija al recibir el salario u otros ingresos y, cuando sea posible, automatizar las transferencias destinadas a ahorrar.
A partir de las recomendaciones compartidas por los especialistas financieros, existen diversas prácticas que pueden incorporarse a la administración cotidiana del dinero:
Además de desarrollar el hábito de reservar recursos, otro aspecto importante es comprender cómo la inflación puede afectar el valor del dinero acumulado.
Cuando una persona mantiene sus ahorros durante períodos prolongados sin generar intereses, estos pueden perder capacidad de compra conforme aumentan los precios de los bienes y servicios.
Por ejemplo, alguien que guarda ₡100.000 durante un año conservará esa cantidad al finalizar el período. Sin embargo, si durante ese tiempo aumentan los precios, podría comprar menos productos o servicios con el mismo monto.
Ante esta situación, los especialistas de Coopenae y Wink aconsejan conocer y comparar las diferentes opciones que permiten generar rendimientos, considerando factores como las tasas de interés, los plazos, los riesgos y las condiciones para retirar el dinero.
La decisión debe responder al propósito del ahorro. Los recursos destinados a una emergencia necesitan estar disponibles con facilidad, mientras que aquellos reservados para objetivos de mediano o largo plazo pueden evaluarse bajo otras condiciones.
Asimismo, comprender conceptos como inflación, intereses y rendimientos permite tomar decisiones más informadas y evitar que la selección de una alternativa financiera responda únicamente a las ganancias ofrecidas.
Aunque muchas personas relacionan el ahorro con la preparación para la jubilación, mantener una adecuada administración financiera después de esa etapa también resulta fundamental para conservar la independencia económica.
Bernardo Barrientos, asesor financiero del Banco Nacional, recomienda que las personas adultas mayores continúen estableciendo objetivos para sus ahorros. Además de que revisen periódicamente sus ingresos y gastos y mantengan recursos disponibles para atender imprevistos.
El especialista también destaca la importancia de utilizar las herramientas digitales para facilitar pagos, consultas y transferencias, siempre con las precauciones necesarias para proteger la información personal.
Otra recomendación consiste en conversar oportunamente con la familia sobre la administración de los recursos y las decisiones financieras, de manera que exista una planificación que contribuya al bienestar y la tranquilidad de todos sus integrantes.
Estas acciones pueden resultar especialmente relevantes en una etapa en la que los gastos relacionados con la salud, las necesidades personales y la organización del patrimonio requieren atención y planificación.
Además de incorporar prácticas para ahorrar, los especialistas señalan la importancia de evitar decisiones que pueden dificultar el cumplimiento de las metas financieras.
Entre los errores más frecuentes destacan reservar únicamente el dinero que sobra después de realizar todos los gastos, utilizar los ahorros para cubrir consumos cotidianos, establecer demasiadas metas simultáneamente y abandonar el hábito cuando las cantidades disponibles son pequeñas.
También es importante evitar comprometer recursos que se necesitarán a corto plazo en alternativas que restrinjan su disponibilidad, así como seleccionar productos financieros sin comprender sus condiciones.
La educación financiera constituye una herramienta para enfrentar estos desafíos, ya que permite mejorar la elaboración de presupuestos, la administración de deudas y la planificación de objetivos económicos.
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