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El entorno económico actual exige a los inversionistas equilibrar la liquidez inmediata con un crecimiento a largo plazo. Así lo señalan analistas de Grupo Financiero Mercado de Valores.
Estos explican que esto se da porque, en la actualidad, se vive un entorno de endeudamiento público, la volatilidad de los mercados y las tensiones geopolíticas internacionales. Ello, explican influye en la percepción de riesgo, y acá, agregan es donde la gestión de las finanzas personales enfrenta el reto de superar el impulso de actuar de forma reactiva para construir una estrategia a largo plazo.
Silvia Jiménez, directora Comercial de la entidad, comentó que, aunque la economía costarricense mantiene fundamentos macroeconómicos sólidos, la incertidumbre externa influye en la percepción de riesgo de los hogares.
“Durante los últimos meses, factores como las tensiones en Medio Oriente, la evolución de la inflación global y los riesgos fiscales en múltiples países han generado episodios de volatilidad en los mercados internacionales. En escenarios como este, cobra relevancia revisar cómo se administran los recursos personales y qué acciones pueden contribuir a fortalecer la estabilidad financiera en el largo plazo”, dijo la especialista.
Jiménez añadió que, para poder equilibrar la liquidez con el crecimiento económico a largo plazo, el primer paso consiste en comprender la realidad financiera propia. Esto implica conocer cuánto se ingresa, cuánto se destina a gastos esenciales, qué nivel de endeudamiento existe y cuál es la capacidad real para ahorrar e invertir de forma consistente. Dijo que contar con esa información permite tomar decisiones con mayor criterio y evitar que factores externos o movimientos de corto plazo condicionen la estrategia financiera personal.
“La volatilidad y la incertidumbre forman parte de los ciclos económicos; sin embargo, cuando las decisiones se toman guiadas únicamente por la preocupación del momento, se corre el riesgo que las metas de largo plazo se desvíen por decisiones apresuradas. Comprender la realidad financiera permite evaluar si las acciones actuales responden a necesidades futuras, construcción del patrimonio o solo a la coyuntura”, explicó Jiménez.
De acuerdo con el Banco Central Europeo, los hogares que llegan a percibir mayor incertidumbre, reportan un menor consumo y un mayor ahorro, en línea con la teoría del ahorro preventivo. Este comportamiento suele responder a la necesidad de contar con mayores recursos disponibles ante la expectativa de enfrentar posibles cambios en los ingresos, gastos inesperados o escenarios económicos menos favorables.
No obstante, Jiménez señaló que mantener recursos únicamente en instrumentos de muy corto plazo o en mecanismos destinados exclusivamente a preservar liquidez puede resultar insuficiente para alcanzar objetivos financieros que se desarrollan a lo largo de varios años. Factores como la inflación, los cambios en las tasas de interés y los costos crecientes de vivienda, la educación o la preparación para la jubilación hacen necesario complementar la reserva financiera con estrategias orientadas a la generación de valor en el tiempo. En este sentido, combinar liquidez con alternativas de inversión acordes al horizonte financiero y al perfil de riesgo puede contribuir tanto a preservar como a fortalecer el patrimonio a largo plazo.
“Los escenarios de mayor volatilidad suelen poner a prueba las estrategias financieras, pero no necesariamente los objetivos que las personas buscan alcanzar. Por ello, estos períodos pueden ser una oportunidad para revisar el horizonte de las inversiones, la diversificación de la cartera y la coherencia de la estrategia patrimonial. Más allá de la coyuntura, el desafío consiste en mantener decisiones que permitan avanzar de forma consistente hacia las metas financieras de largo plazo”, concluyó Jiménez.
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