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Cuando se habla de independencia, normalmente se piensa en libertad para tomar decisiones. Sin embargo, señalan diversos especialistas, esa misma idea puede trasladarse a las finanzas personales.
Para ellos, tener claridad sobre el dinero disponible, cumplir con los compromisos y contar con margen para alcanzar metas o enfrentar situaciones inesperadas, son un camino hacia la independencia personal.
Las herramientas financieras también son parte de esa realidad. En 2025, en Costa Rica se realizaron 301 millones de operaciones con tarjetas de crédito y 992 millones con tarjetas de débito. En conjunto, los pagos realizados con ambos medios representaron un monto equivalente al 49,7% del consumo de los hogares, según datos del Banco Central de Costa Rica.
Para los especialistas, más que determinar si una persona utiliza o no crédito, el punto está en qué tan consciente es de sus decisiones financieras y de cómo estas encajan dentro de su presupuesto.
“Cuando hablamos de bienestar financiero no se trata solamente de cuánto gana una persona o de si utiliza una tarjeta o tiene un crédito. Tiene que ver con conocer sus posibilidades, cumplir con sus compromisos y conservar espacio para tomar decisiones. Esa claridad permite que las herramientas financieras estén al servicio de los proyectos de cada persona”, explicó Marco Agüero, gerente de Relaciones Públicas de Davivienda.
Para conocer qué tan independiente es financieramente, Agüero señaló que se puede realizar un autodiagnóstico de cinco preguntas. Estas son:
Tener claridad sobre los ingresos y los principales gastos permite saber realmente con cuánto dinero se cuenta. No es necesario llevar un registro complicado, pero si es importante poder identificar los gastos habituales, los compromisos financieros y aquellos que pueden variar de un mes a otro.
Créditos, tarjetas y otros productos financieros pueden ser herramientas útiles cuando se utilizan de acuerdo con la capacidad de pago. Saber cuánto representan sus cuotas dentro del presupuesto permite tomar decisiones más informadas y evitar comprometer recursos que necesitará para otros objetivos.
Una reparación, un gasto médico, una emergencia con su mascota o cualquier situación inesperada puede poner presión sobre las finanzas. Contar con un ahorro destinado a estas situaciones brinda mayor margen de maniobra. Si todavía no lo tiene, comenzar con una cantidad pequeña y convertirla en un hábito puede ser un primer paso.
El ahorro no tiene que estar destinado únicamente a emergencias. También puede servir para cumplir proyectos personales, como estudiar, viajar, adquirir algo importante o iniciar un emprendimiento. Tener una meta concreta ayuda a darle un propósito al dinero que se aparta.
Esta pregunta permite identificar qué tan amplio es el margen financiero. Si la respuesta es sí, existe una mayor capacidad para enfrentar situaciones no previstas. Si la respuesta es no, puede ser una señal para revisar el presupuesto y buscar oportunidades para construir poco a poco un fondo de respaldo.
“Una buena situación financiera no significa necesariamente no tener deudas o no utilizar productos financieros. Significa entender cómo funcionan, conocer la propia capacidad de pago y tomar decisiones que permitan mantener el control. Ese conocimiento es parte del bienestar financiero”, agregó Agüero.
Adicionalmente, contar con un respaldo financiero representa un paso importante para alcanzar la independencia y estabilidad económica. Sin embargo, añaden, una vez cubiertas las necesidades inmediatas y conformado un fondo para atender imprevistos, también es oportuno preguntarse cómo utilizar estratégicamente parte del capital para fortalecer el patrimonio y avanzar hacia otras metas financieras.
“Gestionar el dinero de manera estratégica puede marcar una diferencia importante en el cumplimiento de metas financieras. Antes de elegir cualquier instrumento, es fundamental tener claridad sobre el objetivo que se persigue, el plazo previsto y el momento en que se necesitará nuevamente ese capital”, señaló Fiorella Gould, directora comercial de Cafsa.
Añade que una de las alternativas que pueden valorar quienes cuentan con capital que no requieren en el corto plazo son los certificados de inversión a plazo (CDP). Este instrumento financiero permite colocar un monto durante un periodo previamente acordado y obtener un rendimiento definido según la tasa de interés establecida. De esta manera, la persona conoce desde el inicio las características de la inversión y puede incorporarla dentro de su planificación financiera.
Antes de optar por un certificado de inversión a plazo, la especialista recomienda analizar los siguientes aspectos:
Los especialistas añadieron que los cambios en las condiciones económicas también pueden impactar directamente las finanzas e independencia de los hogares. Por ejemplo, variaciones en las tasas de interés, aumento en el costo de algunos bienes y servicios, cambios en los ingresos o gastos inesperados pueden poner a prueba la capacidad de las personas para cumplir con sus compromisos financieros.
Ante este panorama, añaden, desarrollar resiliencia financiera se convierte en una herramienta clave. Esto significa que, más que reaccionar cuando surge una dificultad, implica construir hábitos que permitan a las personas y familias anticiparse, adaptarse y mantener el control de sus finanzas frente a escenarios económicos cambiantes.
“Una economía saludable no significa que no existan imprevistos, sino que las personas cuenten con herramientas para enfrentarlos sin comprometer su estabilidad financiera. La planificación, el ahorro y el uso responsable del crédito son fundamentales para fortalecer esa capacidad de respuesta”, explicó Sujeyny Gamboa, jefa de Relaciones Corporativas de Coopecaja.
1. Conozca con claridad cuánto dinero entra y cuánto sale. El primer paso es tener una fotografía real de las finanzas personales. Registrar ingresos, gastos fijos, gastos variables y compromisos financieros permite identificar oportunidades de ahorro y detectar con anticipación posibles desequilibrios.
2. Construya un fondo para emergencias. Destinar periódicamente una parte de los ingresos al ahorro puede marcar una diferencia ante situaciones inesperadas, como una reparación, una reducción temporal de ingresos o un gasto médico. Lo importante es establecer una meta y convertir el ahorro en un hábito constante.
3. Revise periódicamente su nivel de endeudamiento. Las deudas deben analizarse considerando no solo la cuota mensual, sino también el plazo, la tasa de interés y el costo total del financiamiento. Ante cambios económicos, revisar estos compromisos permite identificar cuáles son prioritarios y evitar asumir nuevas obligaciones que puedan presionar el presupuesto.
4. Prepare su presupuesto para diferentes escenarios. Una buena planificación financiera también implica preguntarse: ¿qué pasaría si mis ingresos disminuyen?, ¿si aumentan algunos gastos?, ¿o si surge una emergencia? Contar con un presupuesto que contemple diferentes escenarios ayuda a tomar decisiones con mayor anticipación y reducir la improvisación.
5. Evite tomar decisiones financieras impulsivas. En momentos de incertidumbre económica puede surgir la tentación de recurrir rápidamente al crédito o realizar compras no planificadas. Antes de asumir una nueva obligación, es recomendable evaluar si realmente es necesaria, si puede incorporarse al presupuesto y cómo afectaría la capacidad de pago en el mediano plazo.
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