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El comportamiento a la baja que registra la Tasa de Política Monetaria modificó las condiciones financieras para las familias costarricenses, según los especialistas. Estos señalan que las disminuciones impactan primero el ahorro, donde los instrumentos bursátiles y de ahorro ajustan sus rendimientos más rápidamente en comparación con el crédito.
Ante este escenario de menores retornos en colones, las familias costarricenses se ven obligadas a reestructurar la gestión de su patrimonio y revisar sus decisiones de consumo e inversión.
“Un contexto marcado por menores tasas de referencia transforma la economía del hogar. En el consumo, las familias podrían encontrar mejores condiciones en el futuro para crédito, conforme se trasladen los recortes de la Tasa de Política Monetaria hacia las tasas del sistema financiero; sin embargo, en el ámbito del ahorro, los instrumentos tradicionales de corto plazo han dejado de ofrecer los rendimientos observados en otros momentos, ya que estos sí se han ajustado con los movimientos de la TPM”, explicó Mauricio Moya, líder de Inversiones de Grupo Financiero Mercado de Valores.
Añadió que, no obstante, un entorno de rendimientos en colones más moderados no significa que haya dejado de ser conveniente invertir.
Moya mencionó que lo que funcionó durante el periodo de tasas mayores puede no generar los mismos resultados en la coyuntura actual. Ante ello, dijo, la clave está en pasar de un enfoque de rentabilidad inmediata a una planificación diversificada y alineada con las metas de cada inversionista, lo que implica considerar tanto el mercado interno como las opciones en otros mercados.
En este contexto, el especialista comentó que la diferencia para las familias ya no radica únicamente en cuánto dinero logran destinar al ahorro o la inversión, sino en cómo distribuyen esos recursos.
Para Moya, frente a un escenario donde las opciones tradicionales de corto plazo ofrecen rendimientos más moderados, los periodos de tasas bajas se convierten en un momento oportuno para revisar los objetivos financieros del hogar y evaluar alternativas que mantengan un equilibrio adecuado entre riesgo, retorno y plazo.
Más que reaccionar con decisiones impulsivas ante los movimientos coyunturales del mercado, Mercado de Valores recomienda construir una visión de largo plazo. Esto implica analizar si la estrategia actual continúa alineada con metas patrimoniales concretas, como la compra de una vivienda, la educación de los hijos, la generación de ingresos complementarios o la preparación para la jubilación.
“Invertir en un entorno de tasas más bajas e inflación reducida exige ir más allá de rendimientos inmediatos. La diferencia para las familias no es solo cuánto dinero logran destinar a invertir, sino en cómo lo distribuyen, ya que tasas de interés más bajas pueden dar la impresión de que vale más la pena consumir que ahorrar, pero esta manera de pensar puede tener repercusiones en unos años. El reto está en mantener una visión de largo plazo que permita proteger el poder adquisitivo y hacer crecer el patrimonio de forma sostenible, y no depender solamente de los instrumentos tradicionales para poder ahorrar”, concluyó Moya.
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