Economistas señalan que país tiene deuda en generación de oportunidades para jóvenes

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Economistas señalan que país tiene deuda en generación de oportunidades para jóvenes

El Colegio de Ciencias Económicas de Costa Rica (CCECR) realizó un análisis de la situación económica y de oportunidades de la juventud costarricense y de sus implicaciones socioeconómicas.

Precisamente, la entidad ya, en 2022, había alertado sobre la necesidad de atender la exclusión de la juventud en la economía. Esto teniendo en cuenta la afectación social asociada. Como muestran los resultados del presente análisis, a pesar de que la situación del 2022 ha mejorado, el país mantiene una deuda en la generación de oportunidades para la juventud.

De acuerdo con los economistas, las estadísticas de la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del INEC, al primer trimestre del 2026, muestran que solo 36 de cada 100 jóvenes participan en el mercado laboral; mientras que la participación en los demás grupos de edad es de 57 por cada 100 personas.

El informe señala que una posible explicación podría ser que haya muchas personas jóvenes estudiando. Por eso, no participan en el mercado laboral. Sin embargo, más de una quinta parte de los jóvenes no estudia ni trabaja, una cifra muy por encima del 11% de la OCDE.

Además, la juventud costarricense también presenta una tasa de ocupación laboral de 29%, significativamente por debajo del 54% de otros grupos etarios. A esto se suma que las personas jóvenes trabajan jornadas más extensas y perciben un salario promedio por hora 24% menor al de los demás grupos. El desempleo juvenil del 18% es tres veces superior al 6% del resto de grupos de edad.

Exclusión y falta de oportunidades

Luis Vargas Montoya, economista del Colegio, señala que, “en conjunto, los resultados de los principales indicadores del mercado laboral evidencian un alto grado de exclusión de la juventud costarricense y condiciones de trabajo desventajosas”.

Añade que la falta de oportunidades laborales para las personas jóvenes conlleva consecuencias socioeconómicas que no podemos pasar por alto. Dijo que un aspecto clave es que un 55% de la juventud se ve obligada a aceptar trabajos con remuneraciones inferiores al salario mínimo (41% en los otros grupos de población).

Asimismo, la pobreza juvenil, del 17%, es tres puntos porcentuales mayor que la de los demás grupos etarios. Otra consecuencia que genera gran preocupación es la alta participación de la juventud en el crimen organizado, lo que pone en alto riesgo sus vidas. Como muestran las estadísticas del Observatorio de la Violencia del Poder Judicial, una cuarta parte de las víctimas de homicidios dolosos son hombres entre los 15 y 24 años.

Además de los efectos directos que sufren las personas jóvenes, su exclusión laboral añade presiones sobre la sostenibilidad de la seguridad social y las pensiones en un contexto de envejecimiento de la población. El país requiere incluir más personas jóvenes al trabajo formal para poder hacer frente a los retos que plantea el cambio en la pirámide poblacional.

“El análisis de la situación de las personas jóvenes en la economía costarricense deja claro que la generación de oportunidades laborales y educativas para que la juventud trace un proyecto de vida debe ser una prioridad en Costa Rica. El diseño de una estrategia de empleabilidad dirigida a jóvenes, desde la oferta y demanda laboral, y el refuerzo de la inversión en educación con orientación a la empleabilidad son impostergables”, concluyó Vargas.

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