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Cada 11 de febrero, el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia vuelve a evidenciar una paradoja, según diversos especialistas. Se trata de que mientras las mujeres son mayoría en la educación superior, su participación en carreras STEM, especialmente en tecnología e inteligencia artificial, continúa siendo limitada.
A nivel global, solo el 35% de quienes estudian estas disciplinas son mujeres, y en América Latina la proporción en ingeniería y tecnología oscila entre el 20% y el 30%. La cifra se reduce aún más en posiciones de liderazgo y en áreas vinculadas con tecnologías emergentes.
Sin embargo, el ecosistema tecnológico regional comienza a mostrar señales de cambio. Esto porque cada vez más mujeres lideran equipos de datos, diseñan arquitecturas de inteligencia artificial, definen estrategias de negocio basadas en tecnología y desarrollan experiencias digitales utilizadas por millones de personas. Este avance convive con barreras estructurales que siguen expulsando talento femenino de las carreras tecnológicas.
Para los especialistas, la inteligencia artificial dejó de ser un concepto de laboratorio para convertirse en una herramienta integrada en la vida cotidiana. En América Latina, este salto hacia la aplicación práctica también está siendo impulsado por mujeres en roles estratégicos.
Un ejemplo es la campaña navideña de 2025 de The Coca-Cola Company, que permitió a los usuarios crear papel de regalo personalizado mediante IA a través de WhatsApp. La iniciativa, desarrollada en colaboración entre Infobip y biia, superó el objetivo inicial de un millón de solicitudes y alcanzó 1.962.502 interacciones, con un pico de 69.712 el 25 de diciembre.
Más allá de los resultados operativos, el proyecto evidenció la capacidad de los equipos latinoamericanos con mujeres en posiciones clave para desarrollar soluciones de inteligencia artificial aplicadas a negocio real y con alcance global. “La inteligencia artificial no reemplaza la creatividad, la amplifica. Y cuando se combina con equipos diversos, los resultados son más empáticos, más relevantes y con mayor impacto global”, afirmó Janeth Rodríguez, VP Revenue LATAM de Infobip.
El avance también responde a modelos de colaboración entre plataformas tecnológicas y empresas especializadas en IA. “La articulación entre plataformas tecnológicas globales y compañías especializadas en inteligencia artificial aplicada permite que ideas nacidas en la región puedan escalar a nivel mundial. Y en ese entramado, las mujeres estamos ocupando un rol cada vez más visible como líderes de proyectos, estrategas comerciales y responsables de crecimiento”, señaló Tivisay Vallejo, CEO de biia.
Este tipo de iniciativas refuerza un cambio de paradigma: América Latina ya no es solo consumidora de tecnología, sino también creadora de innovación exportable, lo que contribuye a generar referentes femeninos para nuevas generaciones.
El contraste entre liderazgo emergente y exclusión estructural se evidencia en el ámbito académico. Una investigación de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) revela que, aunque el 65% de la población estudiantil es femenina, esta mayoría desaparece en las carreras tecnológicas.
En Informática (Diplomado), solo tres de cada diez estudiantes son mujeres, y en Desarrollo Web la cifra cae a una de cada diez. En Ingeniería Informática (Bachillerato), la proporción baja a dos de cada diez. Este fenómeno responde a lo que la investigación denomina “tubería que gotea”: mujeres que ingresan a las carreras STEM, pero abandonan conforme avanzan en los niveles académicos.
“Las mujeres no abandonan STEM por falta de capacidades, lo hacen porque los entornos no son propicios”, explicó la investigadora Ariana Acón Matamoros. El estudio documenta estereotipos, comentarios despectivos, violencia digital y ausencia de referentes femeninos como factores que afectan la permanencia. “STEM sí aleja a las mujeres cuando no se transforman las condiciones institucionales y culturales”, sostuvo.
Los testimonios recopilados incluyen experiencias de burlas y descalificaciones en espacios digitales, especialmente en grupos de mensajería, lo que reduce la participación y la motivación. Según Acón, estas dinámicas implican una mayor carga emocional y exigencias de autodemostración para las estudiantes, lo que incrementa el abandono antes de la graduación.
El problema es más crítico en áreas asociadas a mayor prestigio profesional y mejores salarios, como informática, telecomunicaciones y desarrollo web, lo que limita el acceso femenino a empleos de alta demanda.
No todas las disciplinas STEM presentan el mismo comportamiento. En Ingeniería Agroindustrial, siete de cada diez estudiantes son mujeres, y en Ciencias Naturales la proporción es de seis de cada diez. Esto evidencia que el interés femenino en ciencia y tecnología existe cuando los entornos son más equitativos o menos marcados por estereotipos.
Para revertir la brecha, la investigación propone fortalecer la presencia de referentes femeninos, establecer protocolos contra la violencia digital, crear programas de mentoría y acompañamiento, impulsar intervenciones tempranas en educación y adoptar políticas institucionales con perspectiva de género.
“Las mujeres ya están en la universidad, ya son mayoría, ya demuestran su capacidad. Lo que falta es que haya cambios sociales para asegurar que más mujeres ingresen a carreras STEM para que no las excluya. Transformar estos espacios es clave para el desarrollo científico, tecnológico y económico del país”, concluyó Acón.
A nivel laboral, el desafío persiste. Según el World Economic Forum, las mujeres representan entre el 25% y el 30% de la fuerza laboral especializada en inteligencia artificial, y la proporción disminuye en niveles ejecutivos. En América Latina, menos del 23% del talento tecnológico es femenino.
Frente a este panorama, la visibilización de mujeres que lideran proyectos de IA y la conexión de la tecnología con impactos cotidianos se vuelven estratégicas para inspirar vocaciones tempranas. “Este 11 de febrero no se trata solo de conmemorar una fecha, sino de contar mejor estas historias, amplificarlas y usarlas como motor de cambio. La tecnología del futuro se está construyendo hoy. Y es fundamental que esa construcción tenga diversidad, perspectiva regional y liderazgo femenino”, concluyó Rodríguez.
El reto ya no es únicamente cerrar brechas, sino transformar entornos. La evidencia muestra que el talento femenino existe, que lidera proyectos de alcance global y que puede impulsar la innovación regional. La tarea pendiente es asegurar que las condiciones educativas, culturales y laborales permitan que más mujeres no solo ingresen a STEM, sino que permanezcan, lideren y definan el futuro de la inteligencia artificial.
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