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Por: Vanessa Peña, comunicadora social y estratega de negocios
Hace apenas tres años, menos del 5% del presupuesto empresarial promedio en América Latina se destinaba a iniciativas relacionadas con inteligencia artificial. Para muchos líderes, la IA era un experimento lejano, una apuesta de gigantes tecnológicos, pero no una prioridad operativa.
Sin embargo, el 2025 marcó un punto de inflexión. Según el reporte “Inteligencia Artificial y el motor del éxito empresarial moderno” publicado por Forbes México, las empresas han comenzado a asignar hasta un 30% de su presupuesto general a estrategias tecnológicas impulsadas por IA. Esto abre la puerta a una rotunda cuarta revolución industrial.
Como estratega de negocios, no me sorprende. La IA no es una moda pasajera: es la espina dorsal de esta nueva era corporativa. Quienes sigan viéndola como algo opcional, están jugando en desventaja.
Los estudios de McKinsey & Company son categóricos: con el surgimiento de la inteligencia artificial generativa, casi la mitad de las actividades empresariales actuales podrían automatizarse una década antes de lo previsto. El mensaje es claro: los líderes ya no pueden permitirse una postura pasiva.
Los líderes y tomadores de decisiones deberían adoptar lo que yo describo como una “mirada de cazador”: identificar con anticipación los cambios, analizar efectos primarios, secundarios y terciarios, e integrar así la inteligencia artificial a sus negocios según las funcionalidades más elementales y poder moverse mientras que el desarrollo de la tecnología avanza aceleradamente.
Estamos viviendo la versión más inmadura y a la vez más poderosa de la inteligencia artificial. Es un sistema inefable, que está evolucionando a una velocidad que supera nuestra capacidad de absorción. Por eso urge una introspección empresarial: ¿Estamos aprovechando realmente las herramientas actuales, o seguimos esperando la versión perfecta que nunca llegará?
La IA está lista para asumir tareas repetitivas. Eso libera tiempo, energía y presupuesto. Pero no se trata de recargar al equipo con más funciones, sino de redirigir su valor hacia lo que las máquinas aún no pueden hacer.
Las habilidades blandas como la creatividad, el pensamiento crítico, la toma de decisiones complejas, el liderazgo empático y el cuestionamiento estratégico, siguen siendo 100% humanas y altamente valiosas; de hecho, según el Foro Económico Mundial, estas destacan entre las competencias clave más valiosas. Es responsabilidad de los líderes actuales reentrenar a sus equipos, no solo en herramientas tecnológicas, sino en habilidades que los hagan insustituibles.
El “Informe del Futuro del Empleo 2025“ del Foro Económico Mundial nos ofrece un mapeo claro de cómo la IA remodelará el trabajo hacia 2030:

Este no es un cambio lineal. Es un salto de paradigma. No se trata de actualizar hojas de vida, sino de reentrenar el pensamiento.
Las habilidades que dominarán el futuro
El Foro Económico Mundial también reveló las habilidades que estarán en mayor demanda antes del 2030. Y sorprendentemente, no todas son técnicas:
Además, destacan habilidades en programación, marketing y social media, big data y seguridad, multilingüismo, empatía y escucha activa.

En pleno auge de la inteligencia artificial, eso es lo que el mundo profesional está pidiendo. ¿Están nuestras empresas entrenando esas habilidades? ¿Están nuestros equipos preparados para liderar desde la humanidad?
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